Múltiples investigaciones científicas han concluido que los hábitos que se mantienen en la mediana edad pueden afectar significativamente en la salud cerebral a largo plazo, hasta el punto en que pueden aumentar o reducir el riesgo de padecer demencia en la vejez.Generalmente, los autores definen la mediana edad como el periodo entre los 30 y los 60 años.De acuerdo a distintos estudios, el proceso biológico que conduce a la demencia inicia entre 15 y 20 años antes de que aparezcan los primeros síntomas. Una vez que estos se hacen evidentes, es probable que la enfermedad ya esté muy avanzada.Según los investigadores, la mediana edad es un periodo crítico, en el que el cerebro se vuelve especialmente vulnerable al envejecimiento, pero también más receptivo a las intervenciones.Los neurocientífica Miia Kivipelto, quien recientemente se unió a la Escuela de Enfermería de Yale como directora inaugural de su Centro para el Bienestar en la Tercera Edad en New Haven (Connecticut), declaró en una entrevista con el Washington Post: “La mediana edad es el momento clave. Es la última gran oportunidad para reducir el riesgo”.Los investigadores han identificado una serie de hábitos cotidianos de la mediana edad que pueden ayudar a prevenir el deterioro cognitivo.Estos son los hábitos de la mediana edad que favorecen a la salud cerebral a largo plazo, según investigaciones. Foto: referencial. Cuáles son los hábitos de la mediana edad que favorecen a la salud cerebral a largo plazoUn estudio publicado a finales de 2025 en JAMA Network Open concluyó que las personas que se mantenían físicamente activas durante la mediana edad tenían entre un 40% y un 45% menos de riesgo de desarrollar demencia a la vejez, en comparación a quienes tenían los niveles de actividad física más bajos.De la misma manera, un metaanálisis que consideró a más de tres millones de personas y que fue publicado en abril en PLOS One descubrió que las mayores reducciones en el riesgo de demencia provenían de los hábitos de las personas en la mediana edad y estaban asociadas con siete u ocho horas de sueño, al menos 150 minutos de actividad aeróbica a la semana y menos de ocho horas de sedentarismo al día.Una estimación publicada en The Lancet a principios de 2022 afirmó que más de 57 millones de personas en todo el mundo viven con demencia y que esa cifra superará los 150 millones para 2050.Sin embargo, otra revisión publicada en la misma revista científica dos años después concluyó que alrededor del 45% de los casos podrían retrasarse o prevenirse mediante cambios en los factores de riesgo modificables.El coautor del estudio publicado en PLOS One e investigador asociado de la Universidad de York en Toronto, Akinkunle Oye-Somefun, comentó al Post: “Cuanto más joven se sea, mayor será el beneficio de adoptar estos comportamientos y reducir el riesgo”.Estos son los hábitos de la mediana edad que favorecen a la salud cerebral a largo plazo, según investigaciones. Foto: referencial. Si bien, la evidencia sugiere que los mayores beneficios pueden provenir de cambios realizados en la mediana edad, las investigaciones sostienen que hacer ejercicio regularmente, cuidar la higiene del sueño y otros hábitos saludables también pueden contribuir a la salud cerebral en edades más avanzadas.Además de factores como la actividad física y los hábitos de sueño, la alimentación también es un elemento fundamental para cuidar la salud y prevenir el deterioro cognitivo.Un estudio de 30 años que contó con los datos de más de 100.000 personas concluyó que los adultos que siguen dietas ricas en alimentos de origen vegetal y consumen menos alimentos ultraprocesados ​​durante sus 40, 50 y 60 años no solo tienen una mayor probabilidad de llegar a los 70 sin enfermedades crónicas importantes, sino que también mantienen un rendimiento normal en las pruebas cognitivas y tienen una menor probabilidad de presentar depresión.La investigación fue publicada en Nature Medicine a inicios de 2025.“Mayores ingestas de frutas, verduras, cereales integrales, grasas insaturadas, frutos secos, legumbres y productos lácteos bajos en grasa se vincularon con mayores probabilidades de envejecimiento saludable, mientras que mayores ingestas de grasas trans, sodio, bebidas azucaradas y carnes rojas o procesadas (o ambas) se asociaron inversamente”, escribieron los autores de dicho trabajo.Y agregaron: “Nuestros hallazgos sugieren que los patrones dietéticos ricos en alimentos de origen vegetal, con una inclusión moderada de alimentos saludables de origen animal, pueden mejorar el envejecimiento saludable en general”.Cabe recordar que, si tienes dudas relacionadas a tu salud, siempre es recomendable consultar con especialistas para evaluar tu caso y las mejores formas de abordarlo.