Decía Virginia Woolf que “la mayor parte de la historia anónima es la historia de las mujeres”. La obra de Belita Gracia (León, 1924-Barcelona, 2026) permaneció oculta durante toda su vida en álbumes que guardaba en su casa de Barcelona. A los pocos meses de cumplir 101 años, gran parte de sus fotografías salieron a la luz en una exposición en su tierra natal. El último día de la exposición, Belita decidió marcharse, como si hubiera estado esperando a poder regalar toda esa memoria visual y hacerse eterna.La conocí en el año 2023. Ella tenía 99 años.Ese año me había empeñado en sacar a la luz fotógrafas olvidadas en la provincia de León. En esta búsqueda, me hablaron de Belita Gracia, hija, nieta y madre de fotógrafos. En nuestra primera conversación me habló de la búsqueda de la belleza. Le pedí conversar más veces, conocerla e investigar su archivo.Convivimos muchos días en su casa de Barcelona. Nuestro proceso de catalogación era sencillo y mágico: dos tazas de café, una grabadora, el álbum que tocase ese día y nuestra conversación. Con una memoria privilegiada, me iba contando cada fecha, cada nombre y cada detalle de sus tomas. Descubrí así todas sus vidas. La niña de cuatro años que gritó ¡magia! cuando su padre, el fotógrafo Pepe Gracia, metió papel en un líquido y salió una imagen. La amante del rock, la viajera, la primera mujer en llevar un biquini en León.En 1955 se casa y se va a vivir a Ribadeo (Lugo). Allí llega a sus manos una cámara Kodak Retina 1955, que era para su marido. Él no la quiso. Ella se la quedó. Sus primeras fotos son imágenes de los tejados que ve desde su ventana. La belleza de la lluvia cayendo sobre ellos. Después viene el faro, los pescadores, la ría en bajamar, con las mujeres recogiendo longueirón. Nace su primer hijo y retrata la maternidad. De regreso a León, las calles se convierten en el escenario de sus imágenes. Después llegaron la experimentación, los desnudos, Barcelona y la efervescencia cultural del rock. Y sus collages, tratando temas como la violencia contra las mujeres.Belita nos abrió camino a todas e hizo algo revolucionario: vivió con pasión y con entusiasmo hasta su último día. Porque, como ella afirmaba: “Solo se empieza a envejecer cuando se pierde la ilusión”