La leonesa Belita Gracia fue otra de las muchas fotógrafas que parecía condenada al olvido hasta que Ana Valiño descubrió su historia y su archivo. De ese afortunado encuentro nació una exposición que revela a una infatigable rastreadora de belleza, el primer gran reconocimiento público que recibió Gracia pocos días antes de morir con 101 años.