Tip@s de inter�sCogi� las riendas de la SGAE en un momento de intensa crisis reputacional y ha tenido que hacer profundas reformas. Hoy se enfrenta a otra amenaza, la de la IA.Actualizado Domingo,

junio

03:08La de la SGAE bien podr�a ser la historia del Palacio de Longoria, su imponente sede modernista del centro de Madrid. Construido en 1902 por el arquitecto Jos� Grases Riera, fue un encargo a capricho de un financiero, que a los 10 a�os de construirse acab� en manos de la Compa��a Dental Espa�ola, que lo reform� para albergar su sede y la residencia de su presidente. Tras la muerte de �ste, sus herederos volvieron a venderlo a Construcciones Civiles en 1946, que acometi� otra reforma en el inmueble. La Sociedad General de Autores de Espa�a que entonces presid�a Jacinto Guerrero adquiri� el edificio poco despu�s por menos de cinco millones de pesetas, seg�n consta en la escritura del 8 de marzo de 1950, y tambi�n entonces se reform� para acomodar su nuevo uso. A�n sufri� otra renovaci�n importante en 1992, acondicionando sus interiores y la fachada, muy deteriorada, y hoy, tras un intento frustrado de mudanza a otro palacio en Boadilla del Monte, la SGAE reacondiciona algunos espacios, como los jardines, para ser m�s funcional. Pero tras todas estas reformas, las obras f�sicas en el protegido Palacio de Longoria son peque�as si se comparan con la remodelaci�n interna de la propia entidad.Cristina Perpi��-Robert (Barcelona, 1969) asumi� la direcci�n general de la SGAE en 2023 con una doble misi�n: transformar una instituci�n que arrastraba el desgaste reputacional de los a�os de la Rueda y del proceso judicial contra Teddy Bautista y la de adaptar la gesti�n de los derechos de autor a una industria cultural irreconocible respecto a la de hace una d�cada. Abogada especializada en propiedad intelectual y con una larga trayectoria en la propia sociedad y en la Confederaci�n Internacional de Sociedades de Autores y Compositores (CISAC), regres� a la SGAE cuando el negocio de la creaci�n afrontaba una nueva revoluci�n: el auge de las plataformas digitales, el desplome del modelo tradicional de venta de m�sica, la explosi�n de los conciertos como principal fuente de ingresos para muchos artistas y, ahora, la irrupci�n de la inteligencia artificial.La tarea no ha sido menor. Bajo su mandato, la SGAE ha puesto en marcha una profunda reorganizaci�n interna, ha digitalizado procesos que todav�a se realizaban de forma casi "artesanal" y ha intensificado la captaci�n de nuevos autores, especialmente entre las generaciones m�s j�venes. Los resultados de esta reforma empiezan a reflejarse en su balance. La SGAE cerr� 2025 con cifras r�cord... S�. Todas las entidades de gesti�n europeas han estado subiendo mucho despu�s de la pandemia, porque ha vuelto toda la actividad, pero en el caso de la SGAE hemos superado incluso la mayor recaudaci�n previa a la pandemia. �Sobre qu� pilares se sustenta ese crecimiento?Por un lado, porque el repertorio que administramos est� funcionando muy bien. Tenemos acuerdos con m�s de 200 entidades de gesti�n extranjeras y un repertorio internacional ampl�simo. Pero, adem�s, en digital s�lo licenciamos nuestro propio repertorio, el de nuestros socios, y ah� se nota que muchos autores espa�oles y latinoamericanos est�n teniendo much�simo �xito. Tambi�n influye el momento que vive el mercado. Los conciertos funcionan muy bien, la gente vuelve a salir y todo eso se nota. Pero tambi�n ha tenido que darle una vuelta a la propia SGAE, a c�mo funcionaba hasta ahora, �no?Hemos llevado a cabo un proceso de transformaci�n estrat�gica que iniciamos hace dos a�os y cuyos efectos empiezan a verse ahora. Hemos reorganizado completamente nuestra red comercial y nuestros procesos internos para ser mucho m�s eficientes en la identificaci�n de usuarios, la concesi�n de licencias y la recaudaci�n.Lleg� a la direcci�n con un plan estrat�gico que promet�a aumentar la recaudaci�n, pero tambi�n reducir costes y burocracia. �Qu� balance hace?Lo primero que hicimos fue un diagn�stico de la situaci�n. Ve�amos que Espa�a es un territorio potente, pero que la recaudaci�n de la SGAE no estaba al nivel de otras entidades comparables. Analizamos si el problema era de tarifas o de eficiencia y concluimos que no est�bamos aprovechando algunas de nuestras grandes ventajas.�Qu� ventajas?Una de ellas es que somos una entidad multirrepertorio. Administramos m�sica, audiovisual y gran derecho. En Espa�a no existe ninguna otra entidad igual y tampoco hay muchas en Europa. Durante a�os eso se ve�a como una debilidad porque parec�a que nos dispers�bamos demasiado, pero nosotros llegamos a la conclusi�n contraria: precisamente esa visi�n integral del autor era una fortaleza.�De qu� forma ayuda?Muchos creadores son guionistas, dramaturgos, compositores o desarrollan varias actividades a la vez. Por eso decidimos dejar de funcionar como tres peque�as entidades dentro de la SGAE y trabajar con una visi�n transversal. No somos la casa de la m�sica ni la del audiovisual; somos la casa del autor.�Qu� medidas concretas ha implantado para darle esa vuelta a la SGAE?Ha sido una reestructuraci�n completa. Hemos integrado �reas que funcionaban por separado y unido operaciones, tecnolog�a y transformaci�n digital. Tambi�n incorporamos la dimensi�n internacional al �rea de socios. Nos encontramos con una organizaci�n muy burocr�tica. Hab�a procesos que segu�an haci�ndose de forma manual. El registro de obras era lento, exig�a documentaci�n f�sica y requer�a revisar contratos uno a uno. Era una sociedad casi artesanal. Todo eso lo hemos modernizado. Hoy los autores pueden darse de alta y registrar sus obras de forma mucho m�s �gil. Hemos automatizado procesos y hemos adaptado la organizaci�n a la realidad actual del mercado.Adem�s de en la propia recaudaci�n, �ha tenido efectos su transformaci�n en la captaci�n de socios? S�. Lo vemos tanto en la recaudaci�n como en la captaci�n de socios. Hab�a una generaci�n de autores j�venes que no entend�a muy bien qu� pod�a aportarles una entidad de gesti�n. Muchos hoy se autogestionan, suben directamente su m�sica a las plataformas y no tienen relaci�n con el sistema tradicional. Hemos hecho un esfuerzo importante para explicarles el servicio. �Ah� el avance tecnol�gico juega en su contra?Puede que esos autores sean capaces de gestionar determinadas explotaciones por su cuenta, pero nosotros podemos garantizar que cobren sus derechos en todo el mundo, que reciban remuneraciones por usos que ellos ni siquiera conocen o que tengan respaldo cuando realizan giras. Adem�s, simplificamos much�simo los procesos de alta y registro. Antes hab�a tr�mites incomprensibles para un creador joven. Todo eso ha cambiado y se ha notado. �Me puede dar cifras?Los socios han crecido un 64%. Un tercio son menores de 30 a�os.Espa�a siempre fue un mercado muy influido por la m�sica anglosajona. �Ha cambiado eso con el auge de la m�sica urbana y latina?S�. En todos los pa�ses europeos suele ocurrir que entre lo m�s escuchado aparece mucho repertorio local. En Espa�a tambi�n sucede, pero con una caracter�stica distinta: lo que domina es el repertorio de habla hispana. Apenas aparecen uno o dos artistas anglosajones y el resto es repertorio latino. Eso nos hizo ver que ten�amos que acercarnos m�s a toda esa nueva m�sica urbana y latina. Vimos que donde se estaban generando autores como Quevedo era en la m�sica urbana latina y que mucho de ese movimiento estaba en Canarias, por esa cercan�a cultural con Latinoam�rica, y tambi�n en Andaluc�a. Parte de nuestra estrategia fue intentar captar a esos nuevos autores y adaptar la SGAE a esa nueva realidad.El ‘streaming’ ha revolucionado el consumo de m�sica...S�, y ah� existe un problema importante. Antes un autor pod�a vivir perfectamente de la venta de discos. Ahora compite contra una oferta inmensa de contenidos y los ingresos por reproducci�n son mucho menores. �Y eso ya no da para vivir?La realidad es que muchos autores ya no viven del streaming. Viven de los conciertos. S�lo los grandes �xitos generan ingresos realmente significativos en plataformas. El resto necesita complementar sus ingresos de otras formas.Pero pasa en todo el mundo, no es algo s�lo de Espa�a...S�, pero en Espa�a tenemos una particularidad: la conversi�n del modelo gratuito al modelo de suscripci�n es relativamente baja. Hay muchos usuarios que prefieren escuchar publicidad antes que pagar una cuota mensual. Y eso reduce los ingresos para toda la cadena de valor.�Han tenido que invertir mucho en tecnolog�a para gestionar esta nueva forma de consumir m�sica?Ha sido un reto enorme. Recibimos millones de datos procedentes de plataformas como Spotify o Deezer. Tenemos que identificar exactamente qu� parte corresponde a nuestro repertorio porque en digital no licenciamos un repertorio universal, sino �nicamente el de nuestros socios. Eso obliga a procesar cantidades inmensas de informaci�n y hacerlo con rapidez. Hemos realizado inversiones muy importantes en tecnolog�a y trabajamos con Bmat, uno de los proveedores m�s avanzados del sector. El objetivo es identificar y repartir cada vez m�s r�pido, porque los autores valoran especialmente la velocidad y la eficiencia.Mientras el ‘streaming’ genera dudas, los conciertos atraviesan una aut�ntica edad dorada. Sin duda. Hemos alcanzado cifras r�cord de recaudaci�n y seguimos viendo una demanda extraordinaria. Espa�a est� viviendo un momento muy especial en este �mbito. Hay giras internacionales que realizan m�ltiples fechas en una misma ciudad. Los festivales funcionan muy bien y existe una generaci�n joven que ha cambiado sus h�bitos de consumo cultural. Antes muchos se gastaban la paga en comprar discos. Ahora ahorran para ir a conciertos. Los j�venes viajan para ver a sus artistas favoritos y est�n dispuestos a destinar una parte importante de su presupuesto a esa experiencia.Acabamos de despedir a Bad Bunny... �Qu� giras internacionales han tirado m�s del negocio?El a�o pasado estuvieron AC/DC, Bruce Springsteen o Ed Sheeran. La gran gira era Taylor Swift, aunque esa todav�a no la hemos cobrado porque mantenemos un conflicto con el promotor por la tarifa. Cuando se regularice, ser� una de las giras que m�s ingresos habr� generado.Los precios de estos eventos ya no son para todos los p�blicos. �No se ha alcanzado un techo?Nosotros seguimos creciendo, pero observamos con atenci�n lo que ocurre en otros mercados europeos. En algunos pa�ses ya se perciben se�ales de agotamiento porque los precios de las entradas han subido mucho y la situaci�n econ�mica puede terminar afectando al consumo. Espa�a sigue comport�ndose mejor que otros mercados gracias al turismo y a determinadas caracter�sticas propias, pero es evidente que siempre existe un l�mite. Habr� que ver c�mo evoluciona la situaci�n econ�mica en los pr�ximos a�os.La otra gran transformaci�n en ciernes es la de la inteligencia artificial, �c�mo les afecta?S�. Nos afecta en varios niveles. El primero es determinar qu� obras son realmente generadas por IA y cu�les utilizan herramientas de IA dentro de un proceso creativo humano. �Cu�nto hay de herramienta de trabajo y cu�nto de creaci�n directa?Muchos compositores ya utilizan IA para determinadas tareas. Eso no significa que la obra deje de ser protegible. El problema son los contenidos generados de forma completamente aut�noma, sin una aportaci�n creativa relevante por parte de una persona. �Y c�mo act�a la SGAE contra eso?Desarrollando herramientas para detectarlo y trabajando con otras entidades para establecer criterios comunes.Pero �qu� les preocupa de esa generaci�n aut�noma?El impacto econ�mico sobre los autores. Ya tenemos usuarios que nos dicen que han dejado de utilizar repertorio protegido porque emplean m�sica generada mediante IA. Eso significa menos ingresos para los creadores. Y el problema es doble: por un lado, esas tecnolog�as se han entrenado utilizando obras protegidas sin autorizaci�n; por otro, generan contenidos que compiten directamente con los propios autores y terminan desplaz�ndolos del mercado.�Y cree que se debe compensar a los autores por ello?Defendemos que debe existir alg�n mecanismo de compensaci�n. Son autores cuya m�sica se ha utilizado sin autorizaci�n para generar contenidos que les est�n expulsando del mercado. No s�lo se utilizan sus obras para entrenar la m�quina, sino que despu�s ese contenido generado por IA se emplea en explotaciones donde antes se contrataba a esos autores o se les pagaban derechos. No s�lo me roban en el entrenamiento de la m�quina, sino que encima me expulsan del sistema.�Qu� papel debe jugar ah� la UE?Un papel fundamental. Igual que existe una pol�tica para proteger la diversidad cultural europea frente al predominio de otros mercados, tambi�n debe protegerse la creaci�n humana.�Proteger la creaci�n humana?Cada vez hay m�s contenidos generados por IA y la mayor�a de los usuarios no distingue la diferencia. Lo que proponemos es que exista transparencia, que se informe claramente cuando una obra ha sido creada mediante IA y que las plataformas garanticen visibilidad a las obras creadas por personas. �La batalla ya no es s�lo por cu�nto pagan las plataformas, sino por c�mo funcionan sus algoritmos?S�. A nivel europeo estamos haciendo mucho trabajo para reclamar una mayor transparencia. Si el algoritmo decide gran parte de lo que escucha el usuario, deber�a haber una cuota humana, que se asegure una mayor diversidad cultural y que los repertorios menos populares tengan visibilidad.Durante a�os Espa�a fue uno de los pa�ses m�s castigados por la pirater�a musical. �C�mo ha evolucionado el problema?La pirater�a tradicional pr�cticamente ha desaparecido. Hoy el problema es otro: la manipulaci�n artificial de escuchas mediante bots y sistemas automatizados que inflan reproducciones y desv�an ingresos que deber�an llegar a los autores.�Es una amenaza relevante?S�, afecta directamente a la remuneraci�n de los autores. Hemos visto casos en los que se utilizan herramientas de IA y sistemas automatizados para generar contenidos y aumentar artificialmente su audiencia. Esa es probablemente la nueva forma de pirater�a: ya no consiste en copiar una canci�n, sino en manipular el sistema para apropiarse de ingresos que deber�an ser de los creadores.Usted trabaj� en SGAE desde 1998 hasta 2018, y regres� a ella en 2023, para tomar sus riendas, tras los a�os m�s dif�ciles de la entidad por esc�ndalos como el de Teddy Bautista, la Rueda... �Da por superada la crisis reputacional?Creo que s�. Cuando me fui, la situaci�n era extremadamente complicada y la reputaci�n de la entidad estaba muy da�ada. Cuando regres�, una prioridad era recuperar la confianza y normalizar el funcionamiento de la organizaci�n.�Y qu� hizo para recuperar la confianza de los socios y garantizar que cosas as� no vuelvan a suceder?Se introdujeron cambios importantes en los sistemas de reparto y en la gobernanza. Hoy existe una separaci�n clara entre los �rganos de gobierno y la gesti�n profesional. Los autores establecen las directrices generales, pero los equipos t�cnicos gestionan con criterios objetivos y transparentes.�Se ha encauzado la relaci�n con las televisiones?S�. La situaci�n con las televisiones est� normalizada, los mecanismos que provocaron distorsiones en el pasado han sido corregidos y la entidad ha recuperado credibilidad tanto dentro como fuera de Espa�a.�Tambi�n ante las instituciones? El Ministerio les lleg� a abrir varios expedientes e incluso un apercibimiento...S�. La relaci�n con el Ministerio de Cultura actualmente es muy buena. Creo que Espa�a est� desempe�ando un papel especialmente activo en Europa en la defensa de los derechos de autor, sobre todo frente a los desaf�os que plantean las grandes plataformas tecnol�gicas y la IA. Yah� el ministro Urtasun es nuestro principal abanderado a nivel europeo. Mucho m�s que otros ministros, y eso que Francia siempre ha tenido fama de ser laa mayor defensora de la cultura.