Después de toda una vida dedicada a la defensa del lenguaje —tanto su labor divulgativa lingüística en libros como El estilo del periodista y Defensa apasionada del idioma español, sus puestos en El País, Prisa Internacional y EFE, así como la creación de la Fundación del Español Urgente— Álex Grijelmo ha recibido su elección para ocupar la silla 'o' de la RAE como un “espaldarazo” y demostración de que “todo el esfuerzo ha tenido sentido”.
El escritor y periodista reconoce que el lenguaje ha sido su obsesión desde niño, y que siendo adolescente, ya “corregía” a sus amigos cuando “decían algo mal”: “Siempre me lo recriminaron y todavía me lo recuerdan, aunque ahora con más benevolencia que antes”. Pese a que tiene dos años para leer su discurso de ingreso en la institución, avanza que ya lo está preparando y que en él reivindicará el significado de los libros de estilo. Él fue precisamente el artífice del de El País.
¿Qué papel considera que debe cumplir la RAE hoy en día?
Desde fuera como periodista podía opinar, pero ahora me resulta un poco incómodo. Siempre he creído que la RAE es una institución muy respetada. Lo que dice el Diccionario va a misa. La mayoría de las veces se utiliza en litigios y todo tipo de controversias para dirimir el valor auténtico de una palabra. La RAE tiene trabajos descomunales que no se suelen mencionar, como el Diccionario panhispánico del español jurídico.










