Cataluña da un nuevo paso para desmontar la jornada intensiva en la secundaria. El Departamento de Educación ha comunicado a 25 institutos escuela que deberán aplicar la jornada partida a partir del próximo curso. Son los últimos que quedan por asumir este horario del total de 121 centros de este tipo, con alumnos de tres a 18 años. La medida, igual que el debate de la jornada escolar en sí, genera controversia, ya que mientras los docentes la rechazan, las familias la defienden. La jornada compactada en los institutos se implantó con la entrada del Gobierno de Artur Mas; en plena oleada de recortes se concedió a los maestros tener las tardes libres, mientras para el Govern suponía un gran ahorro económico eliminando comedores, becas y ahorrando en luz y calefacción. Cuando llegó ERC se propuso dar marcha atrás, con el hándicap de ponerse todo el profesorado en contra al acabar con un privilegio mantenido durante casi una década. Por eso, se propuso hacerlo progresivamente, empezando con los institutos escuela. La normativa sobre calendario escolar, que regula las jornadas en los centros, establece que en los institutos escuela, los alumnos de secundaria deben tener el mismo horario que la primaria, aunque el horario compactado se podía mantener “excepcionalmente” y de forma transitoria, que año tras año se renovaba, hasta ahora. La nueva orden acaba con esta moratoria y asegura que el alumnado solo puede tener “como máximo dos tardes semanales” sin clase.De los 121 instituto escuelas, solo 25 mantenían la compactada, entre ellos, el Feixes de Terrassa, que ya fue avisado del cambio a inicio de curso. La asamblea de docentes ha emitido este viernes un comunicado denunciando que tendrán dificultades de espacios y que el comedor “es muy pequeño” para absorber la gran cantidad de alumnos que se queden a partir de ahora. Asimismo, con esta decisión “se ven modificadas las condiciones de organización y conciliación de los profesores, cuando ya no puede optar a otras destinaciones” y sostienen que el horario partido no es beneficioso para el aprendizaje de los alumnos. Este último argumento es rechazado por las familias. La Affac, que agrupa las asociaciones de familias de la pública, ha defendido siempre la jornada partida en secundaria para evitar que los adolescentes madruguen tanto, que coman a partir de las tres de la tarde, así como evitar que estén solos en casa por las tardes.