En horas o escasos días termina el curso en todas las comunidades autónomas. Pero no en todas las etapas educativas. Los más pequeños, de 0 a 3 años, en el primer ciclo de Educación Infantil, seguirán yendo a clase durante el verano. Su calendario escolar puede alcanzar los 215 días lectivos, frente a los 175 del resto de etapas. Esta "discriminación calendaria" es la principal reivindiación por la que las educadoras infantiles, que ya realizaron una huelga a nivel estatal el pasado 7 de mayo y en la Comunidad de Madrid mantienen un paro indefinido desde abril, están llamadas a salir a la calle este jueves en hasta 13 comunidades autónomas. La marea amarilla volverá a teñir las calles de multitud de ciudades esta tarde —salvo en Barcelona, donde la manifestación está prevista por la mañana— para exigir "el fin de las jornadas infinitas" de los más pequeños en verano, cuando sus progenitores no disponen de vacaciones laborales tan amplias como las escolares y no tienen más remedio que recurrir a ampliar el calendario lectivo de los más pequeños a los 11 meses al año.Bajo el lema El descanso infantil no debería ser el precio por ir a trabajar, las Plataformas de Trabajadoras de Escuelas Infantiles (PLEI) han convocado concentraciones en numerosas capitales de provincia y diversas ciudades de casi toda España para exigir soluciones políticas de "conciliación real".Desde Castilla-La Mancha, Elisa Fernández, educadora infantil de 47 años y 15 años en el sector, empleada en una escuela infantil municipal pública, cuestiona "¿por qué a partir de los tres años [cuando comienzan el segundo ciclo de Educación Infantil en los colegios, con calendarios escolares de septiembre a junio] sí es necesario el descanso y antes no? Son los más pequeños y es una etapa vital para el desarrollo". Según expone a 20minutos, en verano, los niños y niñas de hasta tres años "están más cansados porque duermen menos, hace calor, queremos seguir con las mismas rutinas pero es imposible". Esta tarde se manifestará porque considera que "es bastante injusto que la conciliación recaiga sobre las criaturas, que tienen que estar 11 meses en el mismo espacio" y para exigir "una conciliación real". "El mes de julio debería ser de descaso también para ellos, las administraciones y empresas han de hacerse cargo de la conciliación", añade."Nuestra etapa ha estado invisibilizada hasta que hemos empezado a protestar. Se nos ha tratado siempre como guardería, un lugar donde aparcar a los chicos mientras los padres trabajan. No se nos tiene en cuenta como educación, somos el escalafón más bajo de la educación y ahora es cuando se nos está escuchando. Quizá nosotras mismas nos hemos echado muchas veces tierra encima porque hemos normalizado durante mucho tiempo lo que no debe ser así, estamos asumiendo una sobrecarga demasiado grande. Todos los trabajos relacionados con los cuidados parece que los tienen que hacer por vocación, pero este trabajo es duro. Desde pequeña he tenido claro que quería trabajar en esto, pero llevo un año pensando en un plan b para dentro de seis o siete años", expone Fernández.Marta Traveset, miembro del grupo motor de la PLEI y trabajadora de una escuela pública del Ayuntamiento de Madrid de gestión indirecta, defiende que "el descanso de las criaturas en la etapa 0-3 años es la más necesaria". "Ahora en las escuelas los niños están tirados por el suelo, están cansados, irascibles... Es un cúmulo de cosas que no se ven socialmente. En las escuelas sin climatización, que son el gran porcentaje, no les apatece ni jugar, que es su forma de vivir y lo necesitan, pero no lo tienen porque están cansados. Imagínate estar ocho horas a 30 grados", comenta.No es porque las educadoras queramos más vacaciones, es porque en esa etapa es cuando más descanso necesitan y más tiempo han de pasar con las familias"Como Fernández, también señala que si el curso se alarga a los 11 meses en las escuelas infantiles es "por conciliación", un recurso que "no existe" para la etapa más temprana. "No existen leyes de conciliación. No podemos poner como conciliación a las escuelas. Además, ¿dónde está el derecho al descanso de la infancia? No es porque las educadoras queramos más vacaciones, es porque en esa etapa es cuando más descanso necesitan y más tiempo han de pasar con las familias", sostiene Traveset.Las educadoras infantiles consultadas por este periódico señalan que si el mes de julio no fuera lectivo, aprovecharían ese tiempo para preparar las programaciones del curso siguiente, limpiar materiales, preparar espacios o para formación, tareas que en la actualidad tienen que realizar por las tardes fuera del horario laboral. "Hay escuelas infantiles que no cierran ni en agosto, que tienen matrícula caliente""Las escuelas infantiles se usan para conciliar y no se nos ve como educación. Lo primero que reclamamos es que se nos considere etapa educativa, porque lo somos. Nosotras no tenemos que garantizar la conciliación, sino las empresas y administraciones, con medidas como bajas de maternidad de más semanas o reducciones de jornada, pero sin que ello perjudique laboralmente. No hay un modelo de conciliación real y para ello hay que interpelar a las administraciones. Es una cuestión de prioridades de la sociedad, nos olvidamos de que cuando tenemos hijos, el centro son ellos. Los niños y niñas de 0 a 3 años también merecen descansar y tiempo libre. Hay criaturas que pasan 11 meses en las escuelas infantiles. Hay escuelas infantiles que no cierran ni en agosto, que tienen matrícula caliente", denuncia Elisabet Serra, portavoz de la plataforma Revolució 0-3 Catalunya.Esta educadora de un escuela pública del Ayuntamiento de Barcelona lamenta que se sigue considerando a las escuelas infantiles "un recurso asistencial, una guardería, cuando nosotras acompañamos a la pequeña infancia y educamos a través de los cuidados. Los primeros años de vida se necesita atención plena, cuidados de calidad, un adulto disponible y presente, pero muchas veces no pasa".La convocatoria de este jueves llega después de que el pasado 7 de mayo los sindicatos CCOO y CGT llamaran a la huelga a las 60.000 educadoras infantiles de unas 11.000 escuelas de 0 a 3 años tanto públicas como privadas de España para exigir en esta primera etapa educativa una bajada de ratios acorde las recomendaciones europeas, una pareja educativa o sueldos por encima del salario mínimo interprofesional (SMI), entre otras reivindicaciones. El seguimiento fue, según los convocantes, del 75% de media. Posteriormente, el 23 de mayo, entre 15.000 y 20.000 personas —según los organizadores— procedentes de varios puntos de España se manifestaron en Madrid para protestar contra el "abandono" institucional del ciclo y el "hartazgo" de los profesionales.Serrat pide "compromiso político" para atender el malestar de las educadoreas. "Necesitamos una ley que nos regule a todas las escuelas infantiles para que funcionen todas de la misma manera. No puede ser que en función del código postal o del gobierno autonómico, las escuelas infantiles sean de una forma u otra. Necesitamos que se modifique la Lomloe, que no trata igual a la etapa 0-3, y que nos reconozca realmente como etapa educativa", añade a 20minutos. En Cataluña, las educadoras infantiles de 0-3 años realizaron huelga los pasados 7 y 20 de mayo y se han unido esporádicamente a algunas jornadas de paros convocadas en ciclos superiores. "Durante muchos años hemos normalizado un sistema que nos precariza y que no nos da recursos para acompañar a la pequeña infancia. Durante muchos años hemos estado sosteniendo lo que lo no es sostenible", concluye."En muchos casos, hacen más horas que sus hermanos mayores"Verónica de la Iglesia, trabajadora de una escuela infantil pública gallega, tras 20 en la profesión, sale este jueves a la calle para, entre otras reivindicaciones, "ajustar el calendario escolar" para que sea "apropiado al ciclo 0-3, que es el único que no celebra el fin de curso en junio". La educadora pide "repensar" los tiempos de esta primera etapa durante todo el año. "Los horarios deberían ser más flexibles en el día a día. No se puede permitir que un niño esté diez horas al día. En muchos casos, hacen más horas que sus hermanos mayores. Y en junio llegan agotados. No se cierra en Navidad. No se cierra en Semana Santa", señala. "Otra sobrecarga es el calor. Estamos solar con ocho bebés y tienes miedo a que haya un golpe de calor. Están más cansados porque duermen menos, están aplatanados y de mal humor. Los padres dicen al llegar '¿qué les pasa que no se quieren quedar?'", apunta. Como sus compañeras, considera que en esta primera etapa educativa el calendario lectivo es más amplio porque "no hay ninguna otra alternativa para las familias a la hora de conciliar. Ni ludotecas, ni campamentos te permiten acoger a menores de tres años. Las administraciones cubren con las escuelas infantiles la demanda de las familias". Esta profesional insiste en "replantearnos como sociedad qué estamos haciendo con nuestra infancia, por qué tienen estas jornadas de adulto, que no deberían ser en ningún caso"."Llegan agotados, a la hora de comer al mediodía se quedan dormidos y muchas veces ni comen"En Andalucía, Nieves Terriza, con 19 años de experiencia en el primer ciclo de Infantil, asegura que "es muy triste escuchar estos días en los medios que el alumnado en pocos días estarán de vacaciones, con su familia, de viaje o descansando. Me duele porque mis alumnos tienen que venir hasta el 31 de julio, llegan agotados, a la hora de comer al mediodía se quedan dormidos y muchas veces ni comen, duermen menos porque los días son más largos y hasta las 20.00 horas no se puede salir a la calle. El curso se les hace eterno. Ves a los niños más pequeños de todo el sistema educativo que realmente no están disfrutado de la escuela, a la que vienen a pasar los días hasta que cerremos. Quiero que mis alumnos tengan el mismo calendario lectivo que el resto de etapas, no son ciudadanos de segunda, son los más pequeños y lo que más necesitan es estar con sus familias, por eso es importante salir a la calle para pedir medidas de conciliación para que estos niños de 0 a 3 tengan que estar institucionalizados hasta el 31 de julio". En la misma línea se pronuncia, desde una escuela rural pública de la provincia de Valencia, Ariana Serrano: "Queremos visibilizar una situación que afecta a miles de niños y niñas, y promover una reflexión colectiva sobre cómo conciliamos la vida laboral y familiar, sin perder de vista las necesidades evolutivas de la primera infancia y sin vulnerar sus derechos". Para esta educadora con ocho años de experiencia, la conciliación de las familias y las necesidades de los más pequeños son dos realidades que "deben ser atendidas, pero sin perder de vista en que el bienestar y el desarrollo integral de los niños y niñas deben situarse siempre en el centro de las decisiones". Junio y julio son unos de los meses más intensos del curso"Los meses de junio y julio son los "más intensos del curso" para Serrano. No solo porque "aumentan los conflictos cotidianos como mordiscos, arañazos o lloros" debido al cansancio acumulado y el calor, sino también porque al mismo tiempo han de "cerrar el curso presente y preparar el siguiente". "Las educadoras tenemos que dedicar más tiempo a acompañar emocionalmente a los niños y niñas, pero a menudo no contamos con los recursos humanos suficientes para atender todas esas necesidades de la manera que merecen. En muchos momentos, el día a día se convierte en un ejercicio de supervivencia. Si pensamos en cómo llegamos los adultos a junio y julio, cansados y deseando un cambio de ritmo, podemos entender mejor cómo se siente la infancia", termina.