Llevamos siglos comiendo el olluco de la misma manera: en un guiso resbaladizo, con pedacitos de carne dispuestas como estrellas en un firmamento. Un chef venezolano llegó para mirarlo de otro modo. En Mérito, Juan Luis Martínez lo confita en mantequilla o lo sirve como si fuera un rabanito en ensalada, y de pronto el ingrediente que habíamos dado por agotado tiene otra vida. Eso es, en una imagen, lo que hace Juan Luis. Que sea venezolano no es un dato pintoresco: es el dato.Conforme a los criterios deTipo de trabajo: NoticiasInformación basada en hechos y verificada de primera mano por el reportero, o reportada y verificada por fuentes expertas.