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La buena noticia¿Por qué el evangelio y el seguimiento de Jesús suscitan tanta animadversión?
Cuando uno lee los evangelios, se sorprende de la claridad y la insistencia con las que Jesús anuncia a sus seguidores que sufrirán persecución, acoso y hasta la muerte por ser sus discípulos. Las bienaventuranzas aparecen muy al principio del Evangelio según San Mateo, y constituyen el exordio de su primera gran enseñanza a los discípulos que acaba de reunir. Pues bien, en la última de ellas, Jesús se dirige directamente a quienes lo están escuchando y les anuncia que sufrirán persecución, injurias y calumnias por ser sus seguidores. Sin embargo, eso debe considerarse una buenaventura. “Dichosos serán ustedes cuando los persigan por causa mía”.
Cuando más adelante instruye a los que ha elegido para que continúen su misión, les anuncia que los envía como “ovejas entre lobos”. Los exhorta a no tener miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Les asegura que, si dan testimonio de él ante los hombres, él, Jesucristo, dará testimonio a su favor ante su Padre, Dios, para que alcancen así la plenitud de vida más allá del tiempo de este mundo. En general, Jesús enseña a sus seguidores lo mal que les va a ir por ser sus discípulos. Les promete, eso sí, la felicidad y plenitud final, pero en Dios, en la otra vida. Muy raramente, les dice que también les irá bien ahora; como cuando Pedro le preguntó qué recibirían ellos que habían renunciado a tener casas, hermanos, padres, hijos, familia por seguirlo a él. Esos recibirán “el ciento por uno”, les dice; uno entiende que ahora, y luego la vida eterna.











