A los 80 años, Maria Bethânia sigue siendo una presencia central en la vida cultural brasileña, marcada por décadas de dedicación a la palabra y a la poesía a través del canto. Nacida en el recôncavo bahiano, en Santo Amaro, tierra también de Caetano Veloso, proviene de una región que históricamente reunió riqueza material y cultural, formando artistas y pensadores destacados.
Su trayectoria comenzó en el teatro bahiano, con la obra "Boca de Ouro", de Nelson Rodrigues, en 1963, y ganó fuerza en el Teatro Opinião, en Río, dos años después. En su debut, Glauber Rocha temía que fuera desmitificada, diciendo nervioso: "Van a desmitificar a Bethânia". El temor no se confirmó: allí nació un mito.A lo largo de seis décadas, Bethânia amplió el repertorio de la MPB, dando voz a un Brasil diverso y antes invisibilizado, y rompió récords de ventas, como el álbum "Álibi" (1978), que vendió 1 millón de copias. En 2002, después de alejarse de las discográficas tradicionales, retomó su carrera de forma independiente con "Maricotinha". Es considerada una intérprete autoral, junto con Nara Leão y Elis Regina, por resistir las presiones del mercado y mantener fidelidad a sus propias elecciones.
El poeta y colaborador de larga trayectoria José Carlos Capinan, autor del texto de opinión, le atribuye canciones como "Cirandeiro", "Viramundo" y "O Tempo e o Rio", definiéndola como un puente entre la poesía y el público.












