Editorial Expansi�nActualizado 19

JUN.

2026 - 13:12El presidente de Estados Unidos, Donald Trump.Aaron Schwartz via CNP / POOLEFENo hay ning�n elemento que pueda hacer pensar que el mundo es ahora mejor que en febrero.El acuerdo de paz firmado ayer por Donald Trump con Ir�n tiene visos de estar cogido con hilos y da serios s�ntomas de fragilidad. Despu�s de varios meses de conflicto nadie logra entender qu� ha sacado en claro Estados Unidos y el resto del mundo de la guerra iniciada por la administraci�n norteamericana a instancias de Israel. A pesar de haber acabado con Al� Jamenei, el r�gimen de los ayatol�s parece m�s reforzado que antes de la ofensiva; el estrecho de Ormuz, que no planteaba problemas, se ha convertido en un punto cr�tico en la zona y en estos momentos no se sabe bien si el tr�fico naviero tendr� que pagar o no por transitar por �l y no se conoce a�n el alcance del compromiso iran� para no desarrollar armas nucleares. Por su parte, Ir�n consigue que se levanten las sanciones que pesan sobre el pa�s y que se liberen los activos que se le hab�an congelado. Y adem�s podr�a beneficiarse de un posible fondo de reconstrucci�n de 300.000 millones de d�lares. Ir�n exige adem�s que Israel cese sus ataques y abandone el L�bano, algo a lo que Netanyahu no est� dispuesto. En estos momentos no hay ning�n elemento que puede hacer pensar que la situaci�n tras el alto el fuego sea mejor a la que ten�a la zona en febrero de este a�o, antes del inicio de las hostilidades. Por el camino, una parte importante del suministro de gas y petr�leo contin�a restringida tanto por el atasco de buques que hay en el estrecho como por la capacidad de producci�n destruida en el conflicto. Hasta cuarenta instalaciones petroleras de la zona situadas en nueve pa�ses han sufrido serios da�os, sin contar las que han sido atacadas por Estados Unidos e Israel en el propio Ir�n. En estas condiciones es posible que los precios del petr�leo tarden en recuperar los niveles previos a la crisis. Mientras tanto la econom�a mundial ya ha sido contaminada por la guerra, con incrementos notables de la inflaci�n tanto en Europa como en Estados Unidos debido al aumento de los precios energ�ticos. Una inflaci�n que podr�a tener efectos de segunda ronda al trasladarse a otros productos como los alimentos o los servicios. La paz es un elemento imprescindible y hay que celebrar el alto el fuego en cualquiera de los casos, pero la pol�tica exterior norteamericana ha demostrado estar a la deriva. De nada sirve que Trump celebre que el petr�leo baje y la Bolsa suba, despu�s de haber revolucionado el orden internacional con un alto coste para el mundo.Opini�nEditorialDonald TrumpGuerra en Ir�n