19 de junio, 2026 - 06h30El memorando de entendimiento (MoU) entre Estados Unidos e Irán representa una derrota histórica para Estados Unidos. Que no se malinterprete. El fin de la guerra es una excelente noticia. Pero, precisamente porque la paz es bienvenida, surgen la preguntas: ¿por qué Donald Trump inició la guerra en primer lugar?, ¿valió la pena?El MoU contempla un cese de hostilidades, la reapertura del estrecho de Ormuz, la suspensión del bloqueo naval estadounidense, la flexibilización de sanciones contra Irán y el establecimiento de un fondo de inversión y reconstrucción de $ 300.000 millones en beneficio de la economía iraní. Asimismo, las partes disponen de 60 días para negociar un acuerdo definitivo sobre el programa nuclear de Teherán. Pero una comparación objetiva con el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA), negociado por la Administración de Barack Obama en 2015 y roto por el propio Trump, no deja dudas: el nuevo acuerdo es inferior para los intereses de EE. UU.El compromiso central de Irán bajo el MoU es renunciar a la obtención de un arma nuclear. Pero ese era exactamente el mismo compromiso que ya había adquirido bajo el JCPOA. La diferencia es que el acuerdo de 2015 imponía mecanismos concretos y verificables para garantizar su cumplimiento. Incluso si tales mecanismos terminaran incorporándose al acuerdo definitivo, ello simplemente significaría regresar al punto de partida. El segundo compromiso de Irán es la reapertura de Ormuz. Pero el estrecho ya estaba abierto antes del conflicto.¿Qué obtuvo entonces Washington? Esencialmente nada. Los grandiosos objetivos proclamados por Trump, incluyendo la posibilidad de un cambio de régimen en Teherán, quedaron incumplidos. El Gobierno de los ayatolás sigue en pie y está negociando desde una posición que difícilmente puede calificarse de derrota.Por su parte, Irán ha obtenido concesiones de enorme importancia. Incluso si es cierto, como insisten funcionarios estadounidenses, que ni un centavo del fondo de $ 300.000 millones provendrá directamente de EE. UU., la realidad económica es innegable: Irán está obteniendo un beneficio financiero extraordinario, muy superior al contemplado en el JCPOA, cuyo principal incentivo económico consistía en el descongelamiento de activos iraníes ya existentes.Bajo cualquier óptica, el acuerdo que se perfila entre EE. UU. e Irán es objetivamente inferior al JCPOA, el que Trump rompió y calificó como uno de los peores acuerdos jamás negociados y una auténtica capitulación ante el régimen iraní. Peor aún, el conflicto ha confirmado que Irán puede utilizar su capacidad de interrumpir el tráfico en el estrecho de Ormuz como un instrumento efectivo de coerción estratégica, incluso frente a un adversario militarmente superior, lo que crea un incentivo para volver a utilizar la táctica en el futuro. Pese a sus cuantiosas pérdidas materiales y humanas, Irán sale fortalecido.La paz es bienvenida pero las guerras se juzgan por sus resultados. Cientos de civiles han muerto y miles de millones de dólares en armamento han sido gastados para regresar al mismo punto de partida, o peor. La historia recordará este conflicto como una tragedia ridícula e innecesaria. (O)
Adrián Santiago Pérez Salazar: Todo para nada | Columnistas | Opinión
Bajo cualquier óptica, el acuerdo que se perfila entre EE. UU. e Irán es objetivamente inferior al JCPOA, el que Trump rompió.












