La inesperada firma, el miércoles por la noche, del memorándum entre EE.UU. e Irán por parte de sus respectivos presidentes, Donald Trump y Masud Pezeshkian, ha puesto en marcha el reloj de los sesenta días para que las delegaciones negociadoras de ambos países, que está previsto se reúnan hoy en Suiza, lleguen a un acuerdo definitivo que traiga una paz estable y duradera.Esta firma adelantada ha permitido abrir antes el estrecho de Ormuz, por donde ayer ya navegaron algunos petroleros, ya que el acuerdo así lo prevé, sin peajes durante dos meses , lo que debe hacer posible el tráfico marítimo de una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas, aunque el texto no descarta que se impongan tasas en el futuro (Irán así lo apunta). El acuerdo de 14 puntos establece el final “inmediato y permanente” de las operaciones militares en “todos los frentes”, incluido Líbano. Desde la perspectiva estadounidense, a Trump le preocupa cada vez más que los bombardeos israelíes contra Hizbulah puedan echar por tierra este acuerdo. Ayer el Tsahal volvió a atacar el sur de Líbano. Irán ha exigido en repetidas ocasiones que Israel se retire en el marco del pacto, condición que Netanyahu no piensa cumplir.El memorándum también contempla que Irán nunca tendrá armas nucleares y compromete un fondo de 300.000 millones de dólares para la reconstrucción y el desarrollo económico del país, aunque EE.UU. no está obligado a contribuir. Cuando, al concluir un conflicto, un país paga compensaciones al otro, está claro quién ha ganado y quién ha perdido. Pese a ello, Trump lo ha presentado como una gran victoria, aunque ambos países aún tienen un largo camino por recorrer para alcanzar un acuerdo de paz definitivo e integral, que logre el objetivo principal del republicano: impedir que Irán desarrolle armas nucleares. Con la vista puesta en su legado y en las elecciones de noviembre, Trump se ha esforzado por vender este acuerdo como mejor que el que firmó Barack Obama en el 2015, y ha utilizado la cuestión del dinero para argumentar que ha adoptado una postura más firme contra Teherán.El memorándum entre EE.UU. e Irán tiene importantes puntos clave todavía por resolverPero según el texto firmado, EE.UU. trabajará “con socios regionales para desarrollar un plan definitivo de mutuo acuerdo con un presupuesto de al menos 300.000 millones de dólares” para la reconstrucción de Irán, “si este cumple con los compromisos relativos a su programa nuclear en futuras negociaciones”. Trump insiste en que EE.UU. no pondrá ni un dólar para la reconstrucción de Irán y por ello ha criticado el pago de 1.700 millones de dólares que la administración Obama –a quien volvió a insultar el miércoles– realizó a Irán hace diez años.Esas millonarias compensaciones económicas que Irán había exigido y que el memorándum recoge son una importante victoria para el régimen de los ayatolás, como también lo es el levantamiento gradual por Washington de todas las sanciones, y la autorización para que Irán pueda exportar petróleo y acceder a sus activos congelados en el extranjero. El texto ni siquiera menciona tampoco el programa de misiles de Irán, otro tema que Trump y Netanyahu consideraron prioritario al comienzo de la guerra. El acuerdo solo compromete a Irán a reducir el grado de enriquecimiento de sus reservas de uranio, bajo la supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica.Resulta evidente que EE.UU. finalmente ha tenido que hacer significativas concesiones sin lograr ninguna victoria estratégica a cambio, dado que el estrecho de Ormuz ya estaba abierto antes de que Trump empezara la guerra y Teherán ya había reiterado su compromiso de no fabricar bombas atómicas. Por eso no sorprende que el pacto suscrito por la Casa Blanca haya sido duramente criticado por legisladores tanto republicanos como demócratas, ya que el Congreso ni ha sido consultado, y han exigido una votación sobre el mismo.El pacto es una derrota de Trump, que ha hecho significativas concesiones sin lograr ningún objetivoTampoco ha sentado nada bien en sectores del país, y especialmente del movimiento MAGA, el fondo de reconstrucción de 300.000 millones de dólares. Muchos lo ven como una claudicación que pone de manifiesto la inutilidad de una guerra que debía servir para derrocar a los ayatolás y ha acabado reforzando al régimen. Trump quizá ha hallado una salida que necesitaba a una guerra que cada vez le resultaba más costosa, pero puede acabar pagando un elevado precio político y estratégico. Todo, en definitiva, para volver al 27 de febrero, la víspera de los bombardeos estadounidenses e israelíes sobre Irán.Al gobierno de Obama le llevó 20 meses de negociaciones alcanzar el acuerdo nuclear con Irán en el 2015. ¿Podrá el Gobierno de Trump lograrlo en tan solo dos meses? En su rueda de prensa al acabar el G-7, el presidente quizá ya contestó a esa pregunta: “Si no se hace en 60 días, no pasa nada. Volvemos a bombardear”.
Dos meses para sellar la paz, por Editorial
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Memorándum USA-Irán: 60 días paz, $300 mil millones reconstrucción, Ormuz reabierto, Irán sin armas nucleares. Estabilidad energética reduce OPEX data center y volatilidad supply chain, impactando presupuestos infrastructure IT globales.











