Soy Germán Aranda, redactor de Economía de elDiario.es. A partir de ahora, cada viernes publico 'Una casa para vivir', un nuevo boletín pensado para entender quién y cómo se enriquece y quién y cómo se empobrece con la vivienda, una preocupación o un negocio que se cuela cada día en nuestras conversaciones.
Subidas de precios, claves del mercado de compra, del alquiler, conflictos entre caseros e inquilinas, reivindicaciones, políticas públicas y abusos de empresas y fondos se asomarán por este boletín.
Un caso del que seguramente hayas oído hablar es el de Maricarmen, convertida en un símbolo de la resistencia frente a los abusos en la vivienda. Afronta con 87 años, pero fuerte y acompañada por el Sindicato de Inquilinas, el tercer intento de desahucio de la Policía Nacional por obra y gracia de la inmobiliaria Urbagestión, su casera, que le quería triplicar el alquiler hasta que quedara por encima de su pensión de 1.400 euros.
Estaba previsto para el próximo día 23 de junio, pero lo han aplazado por segunda vez, esta vez al mes de septiembre. Con su enérgica voz combativa en un cuerpo agotado por la misma lucha (se ha quedado sin poder caminar mientras combatía con la empresa), Maricarmen se ha convertido en el mayor símbolo de la absurda crisis de vivienda de este país, que afecta a la salud mental de jóvenes y mayores, y también de la lucha contra los especuladores y caseros abusivos que se lucran ante la permisiva mirada de todos los gobiernos. Para parar el desahucio, estaban incluso previstos conciertos en la calle de Rodrigo Cuevas y de Ana Belén, entre otros, con el fin de movilizar el máximo de gente.










