Cuatro años y cinco meses después de entrevistarla por primera vez, la trapecista Lara Renard sigue siendo una mujer de carácter fuerte y mirada aérea. Pero algo fundamental ha cambiado en su vida: es Nausicaa, su hija de un año y medio que corretea feliz por la terraza-jardín del Antic Teatre de Barcelona donde Renard, valenciana de 30 años, ha presentado un espectáculo con otras tres artistas que se han juntado por ser todas ellas “madres de circo”. Al lado de Renard, que durante la entrevista se descubre el pecho para amamantar a demanda a la niña, que trepa a su regazo con la seguridad de una consumada volatinera, está Emilia Gutiérrez Lucha, maestra de ceremonias del cabaré circense maternal y espléndida payasa. Pregunta. Debe ser difícil decidir ser madre en el trapecio.Respuesta. En el circo nunca es buen momento para serlo. Sabes que te va a mantener apartada y que el retorno será complicado.P. ¿Qué tiene de específico ser madre trapecista?R. Es muy bonito traer una vida al mundo, pero no es nada fácil si eres artista y trabajas con tu cuerpo en una disciplina circense tan exigente. La recuperación física y emocional para volver al trapecio es compleja.P. El cuerpo ha cambiado.R. Has perdido mucho tono muscular, y hay que recuperarlo, lo que es todo un proceso. El primer día de vuelta al trapecio no podía ni subirme. Algo tan básico como sentarme en la barra no podía hacerlo. Y piensa que el suelo pélvico, que se compromete tanto en el embarazo y el parto, es ultraimportante en el circo aéreo. Y la lactancia: ir a actuar y tener los pechos llenos allá arriba, cabeza abajo, resulta muy incómodo. P. ¿La recuperación es más rápida en una trapecista?R. Más fluida probablemente, el cuerpo tiene memoria, va recordando. A alguien sedentario le costará más. Pero es un proceso duro.P. ¿Ha descubierto cosas nuevas del oficio?R. Entiendes la violencia que le has hecho a tu cuerpo tantos años. Las técnicas aéreas son muy agresivas para el cuerpo. Hay mucho dolor desde las articulaciones a los callos.P. ¿Le había preparado el dolor del trapecio para el parto?R. Yo pensaba que sí, que sabía todo del dolor, y por eso hice parto natural. Cuando llegó el momento grité: “¡Pero esto qué es!, ¡me muero!”. Aunque luego me dije: “Lara, tú puedes, las mujeres lo hemos hecho siempre”. Me enteré de que estar muy musculada, como lo estamos las trapecistas o las gimnastas, es contraproducente para el parto.P. ¿Se ve diferente el mundo en el trapecio, allá arriba, después de ser madre?R. Sí, hay unos riesgos que ya no quieres asumir, alturas excesivas, falta de protección y seguridad; cosas que hacía antes ya no las hago. Por responsabilidad. Me sigue encantando el trapecio y conserva el sentido de aventura, pero ahora ya no me importa demostrar valor. Mi hija vale más que la valentía. Por otro lado, en estos tiempos hay que ser muy valiente para tener un hijo.P. ¿Es compatible con los niños el mundo del circo?R. Es lo que hay, es mi trabajo y todos tenemos que adaptarnos a la nueva situación. En todo caso no me parece inadecuado.P. ¿En el circo con animales sería más complicada la maternidad?R. No lo sé, con el trapecio ya es de por sí complejo para pensar lo que sería trabajar con leones. Debía ser un viajazo. Aunque por supuesto hay mujeres que debieron hacerlo. El mío no es el circo tradicional, sino el contemporáneo, sin animales.P. Piti Español, que fue trapecista, hablaba de la carga sexual del oficio.R. Mis compañeras y yo huimos de la idea de la trapecista sexi y de la atracción sexual gratuita que podamos provocar. Usamos los cuerpos para lo que queremos explicar. La maternidad y los cambios físicos que causa invitan a reflexionar más en esa dirección, te libras de presiones, pierdes pudores. Te sientes muy en calma con tu cuerpo. En todo caso, el circo contemporáneo huye de la hipersexualidad del tradicional. P. ¿Hay algo que nunca recuperas en el trapecio tras ser madre?R. ¿La inocencia? (ríe). No, algo más mental. Cambias la visión: me apetece investigar otras maneras de estar en el trapecio. P. ¿Qué relación tiene su hija con el trapecio?R. Disfruta al verme. La he subido y le gusta.P. De todas esas cosas hablan en su divertido y entrañable cabaré circense de madres, un espectáculo que mezcla la magia, la poesía, el humor, el asombro y lo reivindicativo. R. En La concha de tu madre, para la que hemos activado un crowdfunding, porque el circo de madres, como se puede suponer, no es fácil, hacemos mucha autoparodia, hay momentos muy de cabaré, de trazo grueso, y también mucha ternura. Es en general una celebración de la maternidad, con todos sus problemas y sus peros, y del circo. La gente empatiza mucho, incluidos los hombres, y eso es muy bonito. La maternidad nos toca a todos y el espectáculo resulta muy pedagógico para ellos aunque esencialmente es reivindicativo. Hay incluso un quiz, un test, un cuestionario muy divertido para el público.P. ¿Es más difícil ser madre de circo que el triple mortal en el trapecio?R. Esto es lo más maravilloso que he hecho con mi cuerpo.
Lara Renard, trapecista y madre: “Esto es lo más maravilloso que he hecho con mi cuerpo”
La acróbata forma parte de un grupo de mujeres de circo con hijos pequeños que han compuesto un espectáculo juntas
Lara Renard, trapecista spagnola di 30 anni, ha ripreso le acrobazie aeree dopo la maternità di sua figlia di un anno e mezzo. Ha co-creato il cabaret "La concha de tu madre" con altre madri artiste, mostrando come la genitorialità redefinsca le priorità di rischio e il rapporto col corpo in professioni ad alta performance.











