En Viva, la película por la que Aina Clotet se llevó premio en Cannes y que se estrena hoy, sucede algo inaudito en el cine comercial. Se muestra, y mucho, el cuerpo de una mujer de cuarentaypocos que ha pasado por un cáncer y una mastectomía. Esta mujer tiene, por tanto, un pecho en un lado y una cicatriz aún tierna en el otro. Una cicatriz a la que se acercan, de maneras distintas, su madre, su pareja y su amante. La madre, una inmensa Lloll Bertran que roba cada escena en la que aparece, hubiera preferido una reconstrucción mamaria. “Tú lo querías todo tan natural, tan natural…”, le recrimina. LVA ella, a Nora, la vemos relacionarse con ese tajo en su pecho a veces con pudor, otras veces con ternura, y, en sus mejores momentos, con abandono. Viva, confirma, por cierto, que cuanto más sudorosa, torpe e imperfecta se escribe y se rueda una escena de sexo, mejor sale.Por suerte, el cine se hace con ideas y no con estadísticas, porque en ese caso lo más probable para Nora no sería tener como pareja a un hombre que es un modelo de cuidados y atención, un Tom (el actor Naby Dakhli) que se incorpora al reciente panteón de Novios Demasiado Majos que se dibuja en películas como Mamífera, Les mares no o Mi amiga Eva y en series como Dying for sex. El riesgo de divorcio se duplica en las mujeres que se someten a una mastectomíaHace nada se hizo viral un clip en el que la actriz Sharon Stone explicaba cómo su matrimonio se terminó en el momento en que ella decidió someterse a una mastectomía bilateral electiva, para evitar un cáncer muy probable. Su entonces marido, el periodista Phil Bronstein, reaccionó con furia, diciendo que aquello era “ridículo”.No hace falta irse a una anécdota de una celebridad. Se puede hablar con gente o se puede, porque da empaque, citar estudios como el que llevó a cabo la Universidad de Washington en el 2009 para medir la tasa de abandono en la pareja ante una enfermedad grave (lo hicieron con 500 casos de cáncer y esclerosis múltiple). El resultado fue de una “dramática asimetría” a favor de los hombres que no soportan la carga y se van. Otro estudio hecho en Brasil en el 2024 contabilizó a las mujeres que cambian de estado civil en su primer año con cáncer. El dato más interesante estaba en la letra pequeña: el riesgo de divorcio se duplicaba en las mujeres que se sometían a mastectomía frente a las que pasaban por una cirugía que permitía conservar la mama.Como decimos, nada de eso sucede en Viva, donde cualquier riesgo de divorcio, de éxtasis o de derrumbe lo asume Nora independientemente de su cáncer. La cicatriz, eso sí, aparece en pantalla más de lo que a algunos ojos les gustaría. Obstinada, está ahí para reivindicarse como marca de supervivencia.
Mostrar la cicatriz, por Begoña Gómez Urzaiz
En Viva, la película por la que Aina Clotet se llevó premio en Cannes y que se estrena hoy, sucede algo inaudito en el cine comercial. Se muestra, y mucho, el cuerpo de una mujer de cuarentaypocos que ha pasado por un cáncer y una mastectomía. Esta mujer tiene, por tanto, un...









