Hace algunas décadas, encontrar sushi en México era una experiencia reservada para restaurantes especializados, pero hoy basta con recorrer una plaza comercial, abrir una aplicación de delivery o caminar por una avenida para encontrar rollos de salmón, atún, camarón o incluso versiones adaptadas al gusto local con chipotle, queso crema, salsa tampico y arrachera.

Mi compañera de trabajo suele decir: “si pudiera, comería sushi todos los días”. Y no lo comenta porque sea una experta en gastronomía japonesa, sino porque cada vez que llega la hora de la comida encuentra una nueva razón para pedirlo: descuentos en aplicaciones, promociones de 2x1 o charolas familiares que, en muchos casos, resultan más económicas que cocinar en casa. Y, siendo honestos, no es la única que piensa así.

En el marco del Día Internacional del Sushi (18 de junio), celebremos al platillo que comenzó como una propuesta gastronómica importada y que hoy representa una de las categorías más dinámicas de la industria restaurantera mexicana.

De acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac), el consumo de pescados y mariscos en México ronda entre 13 y 14 kilogramos anuales por persona. En paralelo, el sushi ha logrado una expansión masiva gracias a un profundo proceso de tropicalización, incorporando ingredientes locales como aguacate, queso crema, chiles toreados y salsas de chipotle.