Hoy en día el consumo de matcha, esta variedad única de té verde, se ha convertido en una tendencia global consolidada, sobre todo, gracias a redes sociales (como Tik Tok e Instagram) en las que esta bebida de origen japonés se viralizó rápidamente por su atractiva estética. Su color verde vibrante y su aspecto, que parece gritar “soy muy saludable”, son todo un reclamo. ¿Quién no querría disfrutar de un buen matcha latte? Y, de paso, hacer unas fotillos de lo más aesthetic. Pues probablemente todos aquellos que aseguran con vehemencia que “sabe a césped” y que, a pesar de todos sus beneficios, de momento se mantienen fieles al café o a otras variantes de té. Yo prefiero decir que es un gusto adquirido (como la cerveza): al principio a nadie le encanta.En cualquier caso, he de reconocer que no soy ninguna matcha lover. Es más, como con tantas otras modas -véase la de la Stanley cup, sin la que ahora no puedo vivir- llego tarde y, más allá de probarlo en algún postre, no le había prestado mayor atención. Pero lo cierto es que hace poco me picó el gusanillo y quise darle una oportunidad. La culpa de este, digamos, renacer umami la tuvo algo tan básico como un hervidor eléctrico. En concreto, el ThermoSense 600 Touch, de Cecotec.Matcha perfecto igual a hervidor con control de temperaturaLo primero que captó mi interés de este aparato fue su sistema de control de la temperatura (regulable entre 40 ºC y 100 ºC), fundamental para mejorar la experiencia técnica del café/té. A pesar de que siempre he sido una fanática de las infusiones de hierbas, como la manzanilla o el rooibos, he desestimado casi sin querer otros brebajes, especialmente los preparados con té. Sin embargo, la llegada de este hervidor eléctrico parecía estar diciéndome que era el momento de probar cosas nuevas. Fue entonces cuando pensé en el matcha.Una de las claves para hacer un té matcha es, por tanto, la temperatura del agua. Es crucial no utilizar agua hirviendo porque podría dañar sus delicadas propiedades y lo ideal para asegurarte de que los compuestos beneficiosos (como los antioxidantes y las catequinas) permanezcan intactos son 80º. Si te pasas, lo quemas. Así de sencillo. Es por ello que un modelo convencional no sería válido para este ritual, pues solo hierven; o sea, llegan a los 100º y se paran.¿Cómo iniciarse en el universo del matcha?El primer paso para preparar un buen matcha es precisamente eso: uno que sea de calidad. El de Matcha & Co es una gran opción pues es 100% ecológico, de grado ceremonial y se cultiva en Japón. Además, tienen dos categorías: original y premium; y disponen de sets muy completos para iniciarse en este mundillo, como el Set Ritual Experto de Matcha, que es el que yo he utilizado.Una vez que cuentas con todo el atrezo (que no es poco), el proceso es sencillo. En primer lugar, debes añadir 1g -o, lo que es lo mismo, una cucharada del medidor- de matcha en el cuenco de cerámica o chawan, para después tamizarlo con la ayuda de un colador. Es importante elegir uno lo suficientemente grande como para realizar el posterior movimiento de batido sin problemas. Después, viertes en el bol 60 ml de agua a una temperatura de 80º. Un truquito: durante esta prueba he podido comprobar que es mejor ir haciéndolo poco a poco para controlar mejor la textura. Por último, debes batir enérgicamente con el batidor de bambú o chasen de abajo hacia arriba, en forma de zigzag, para conseguir que se forme una capa de espuma uniforme en la superficie. Este movimiento, que a simple vista parece fácil (spoiler, no lo es), es decisivo para conseguir un buen acabado. No obstante, no debes frustrarte si no lo consigues las primeras veces. De hecho, yo fui incapaz y tras varios intentos fallidos terminé recurriendo a un espumador eléctrico. Que me perdonen los puristas del matcha, pero si bien es cierto que el bambú es la opción más tradicional, también requiere de una técnica superior de la que, como principiante, no dispongo en estos momentos. Además, si lo que buscas es preparar un matcha latte, este instrumento no solo es una buena opción, sino que en muchos sentidos es la herramienta ideal. Y si te preocupa la idea de que el metal altere el matcha, déjame decirte que es un mito. El té se oxida por el efecto del oxígeno y los rayos de luz, así que no olvides conservarlo en un bote opaco en un lugar fresco y seco -incluso en la nevera si es que hace calor- y no tengas miedo de usar un espumador eléctrico, a ser posible de acero inoxidable.[Recuerda que si eres usuario de Amazon Prime, todas las compras tienen gastos de envío gratuitos. Amazon ofrece un período de prueba gratuito y sin compromiso durante 30 días.] *Todos los precios de compra incluidos en este artículo están actualizados a 29 de mayo de 2026.Puedes seguir a EL PAÍS ESCAPARATE en Instagram, o suscribirte aquí a nuestra Newsletter.
Llevas años haciendo mal el matcha: esto es lo único que realmente importa
Amado y odiado a partes iguales, este té verde levanta pasiones y numerosas dudas. Te cuento qué necesitas para disfrutarlo sin complicaciones














