Las fuertes trombas de agua que descargaron en los últimos días en la zona este de la provincia de Ourense han puesto de manifiesto un efecto a largo plazo de los incendios: las tormentas arrastran más tierra cuando caen sobre el terreno ardido que se ha quedado sin vegetación. La situación fue especialmente grave en la tarde del miércoles, cuando las tormentas volvieron a caer en varios puntos de Valdeorras -escenario, en agosto de 2025, del incendio más grande anotado en los registros en Galicia- y en zonas de Viana do Bolo y A Gudiña y provocaron inundaciones de bajos, cortes de carreteras y destrozos en varias aldeas. También se vio afectado el sur de la provincia de Lugo, con anegamientos en lugares como Monforte.

En Vilamartín de Valdeorras tuvo que ser cortada la carretera N-120 a la altura de Arcos porque se desbordó el río Farelos. El tráfico quedó interrumpido también en la OU-533, entre A Gudiña y Viana do Bolo, a la que el agua arrastró tierra y munerosos troncos de árboles, como se aprecia en el vídeo que acompaña a esta información, tomado en Pradocabalos (Viana do Bolo). En diferentes aldeas los vecinos han tenido que esperar a que pasase la tromba de agua en los pisos superiores de las viviendas porque se anegaron los bajos.