Para muchas personas LGTBIQ+, la llamada salida del armario ha estado muy a menudo asociada a otro tipo de salida: la de sus pueblos. Las grandes ciudades han sido el lugar donde a las disidencias se les prometía que era posible encontrar anonimato, cierta sensación de comunidad y espacios seguros para vivir libremente su orientación sexual y expresión de género. El mundo rural, por contra, ha quedado retratado en nuestros imaginarios como territorios eminentemente conservadores y hostiles, puede que bajo una estela monolítica no siempre representativa.Publicidad¿Qué ocurre cuando se mira más de cerca? ¿Y si las plumas también estuvieran en los pueblos, organizándose, creando comunidad y transformando sus territorios? Responder a esa pregunta es precisamente el objetivo de Plumas de Pueblo, un proyecto impulsado por Proyecto Hortensia con el apoyo de La Intersección que acaba de presentar un mapa interactivo que reúne alrededor de 70 iniciativas LGTBIQ+ desarrolladas en entornos rurales de todo el Estado. Se trata de un proyecto que ha nacido con la voluntad de documentar, visibilizar y conectar experiencias que, pese a que algunas existen desde hace años, continúan ocupando un lugar marginal en los imaginarios más mainstream sobre las luchas disidentes. Detrás de cada punto sobre el que se puede posar el cursor y clicar para leer más información, hay muchos grupos de personas, activistas, militantas, que poco a poco se han podido organizar en sus localidades, pueblos y pequeños municipios para generar redes de apoyo, actividades y espacios de diversidad lejos de las grandes capitales. Mestas LGTBIQ+ en CedeiraUno de los ejemplos que aparecen en el mapa es Mestas LGTBIQ+, un colectivo de Cedeira, en la costa norte de Galicia. La asociación nació a partir de una iniciativa impulsada en 2024 en torno al Orgullo y de un grupo de personas que, como explica Lucía, integrante de la asociación, compartían las ganas de seguir organizándose más allá de una celebración puntual. Lo que comenzó como un grupo informal de activistas terminó constituyéndose, de esta forma, como asociación en 2025 y desde entonces se encarga de organizar el Orgullo local y otras actividades queer en el municipio. PublicidadPara Lucía, una de las aportaciones más importantes de proyectos como Plumas de Pueblo es precisamente cuestionar la forma en que se habla del mundo rural. "Las aldeas y las villas pueden ser espacios de resistencia", afirma en conversación con Público. "Me cansa un poco el discurso del rural como espacios oscuros y cerrados", opina. "Se conviven esos discursos con otros que lo romantizan como un lugar de paz y al final se quita toda la personalidad del sitio", añade. Frente a ello, reivindica la existencia de resistencias y luchas que llevan años desarrollándose fuera de las ciudades. "Pienso mucho en cómo todos estos movimientos de globalización, de capitalismo feroz, tiende a centralizar todo hacia las ciudades, tanto la vida productiva, como reproductiva, y a pensar el rural siempre de una forma muy imaginada. Estas iniciativas lo que hacen es cambiar un poco el prisma", expresa Lucía. La activista reconoce que el actual contexto político, marcado por el avance de discursos reaccionarios y ultraconservadores, genera preocupación. Sin embargo, también destaca que el proceso organizativo les ha permitido construir algo más que una estructura activista: "Conseguimos crear una red no solo activista, sino también de amistad, fuerte, sólida y muy cuidadora", relata. PublicidadEl Orgullo de El EjidoA más de 1.000 kilómetros de distancia, en el poniente almeriense, otro de los puntos del mapa lleva hasta Orgullo El Ejido. Allí, un grupo de amigas que se conocen desde hace años decidió poner en marcha un proyecto que busca generar espacios donde tanto personas queer como el resto de vecinas del municipio puedan converger. Refrescar, así, el aire que se respira en un pueblo caracterizado por su intensa actividad agrícola y por una compleja realidad social marcada por la convivencia de poblaciones muy diversas. Ainara, una de esas amigas, explica a Público que la mayoría de quienes forman parte del colectivo tienen entre 30 y 40 años. Ahora, ya en la edad adulta, han decidido dar un paso más. "Hemos visto que tenemos la capacidad de autoorganizarnos para generar nuestros propios espacios en los que sentirnos seguras", explica. La programación del Orgullo de El Ejido refleja su vocación de diálogo con otras realidades sociales y políticas. Entre otras actividades, han incorporado propuestas vinculadas a la situación en Palestina o han planteado la necesidad de ampliar la participación de colectivos migrantes en futuras ediciones. La idea, resume Ainara, es imaginar formas distintas de relacionarse y de construir comunidad: "Cuando hablamos de extrema derecha, en general, parece como si incluso estuviésemos hablando del malo de una película, se vuelve algo muy abstracto. Sin embargo, cuando te vas acercando más y más, te das cuenta de que la manifestación local de esa extrema derecha son personas que conoces y consigues conectar desde lo más humano, desde la vivencia compartida, desde el día a día, desde el ser vecina; y creo que así se puede hacer otro tipo de política diferente".Bajo su punto de vista, muchas veces los territorios alejados de las grandes capitales son observados desde la distancia, "como si fueran descampados", afirma. Defiende que es precisamente desde la proximidad a los problemas cotidianos desde donde pueden surgir iniciativas capaces de transformar la realidad de forma real, tangible: "Cuanto más nos acercamos a la tierra, más capacidad tenemos de generar algo que realmente importe y que sea relevante. Muchas veces nos olvidamos de que somos apenas animales y que tenemos una conexión con los territorios que en las grandes capitales siento que se pierde un poco. Eso, al final, acaba generando inseguridad y esa inseguridad acaba generando prejuicio fruto de la propia inseguridad", expresa Ainara.Las historias de Mestas y Orgullo El Ejido son solo dos ejemplos entre las decenas de proyectos que aparecen recogidos en el mapa. Hay festivales como Agrocuir da Ulloa, asociaciones vecinales, colectivos trans, orgullos rurales y espacios culturales que han ido tejiendo comunidad en pueblos y comarcas de todo el país. Plumas de Pueblo aspira, de alguna manera, a dejar constancia de esa realidad. El teléfono 028 atiende a las víctimas de lgtbifobia las 24 horas del día, todos los días del año. También conocido como teléfono Arcoíris, es un servicio de información y atención a víctimas de delitos de odio y de discriminación anónimo, gratuito, confidencial y accesible. Además, se puede contactar por correo electrónico (028-online@igualdad.gob.es) o conectar a través de un chat online.
¿Hay plumas en tu pueblo? El mapa interactivo de las celebraciones del Orgullo en la España rural
Se trata de un proyecto impulsado por Proyecto Hortensia con el apoyo de La Intersección que reúne a alrededor de 70 iniciativas LGTBIQ+ desarrolladas en entornos rurales de todo el Estado....












