Lo que la ley protege, la ley también lo condena. Ésta es la “paradoja de conservación” que se está llevando por delante al piruétano, un árbol de pequeño porte más conocido como peral silvestre, que está en peligro de extinción en la mismísima Doñana pese a que la ordenación protege el suelo sobre el que se asienta. El problema es que, en paralelo, también blinda a los herbívoros que son su principal depredador, lo que unido al mal estado del acuífero y a los años de sequía lo aboca a la desaparición.

Así lo pone de manifiesto una investigación liderada por la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) y publicada en Biological Conservation, que alerta del “declive generalizado” de esta especie en la zona “a pesar de la estricta protección que brinda el Parque Nacional”. De hecho, el estudio tiene un título más que significativo: Peras silvestres en peligro: ¿garantiza la protección de los parques nacionales la conservación de los árboles?

La respuesta es que no del todo, porque si bien la ley evita el cambio de uso de suelo, lo que blinda al árbol, “también ejerce una sobreprotección de los herbívoros que se alimentan” del mismo. De ahí que el piruétano ( endémico de la Península Ibérica y el norte de África) esté en una especie de bucle, una “paradoja de conservación” a resultas de la cual ahora mismo no es que le vayan muy bien las cosas.