EditorialCon su declaraci�n, repleta de evasivas, el ex presidente fue incapaz de refutar los rotundos indicios de criminalidad que observa el juez CalamaJos� Luis Rodr�guez Zapatero, tras su declaraci�n.EFEActualizado Mi�rcoles,
junio
23:22Audio generado con IALa anomal�a permanente en la que ha encallado esta legislatura, asaeteada por la corrupci�n, no puede opacar el hecho ins�lito de que por primera vez un ex presidente del Gobierno haya comparecido en sede judicial en calidad de investigado. Jos� Luis Rodr�guez Zapatero, al que el juez Jos� Luis Calama sit�a como l�der de una estructura criminal �jerarquizada� en el marco del caso Plus Ultra, fue incapaz ayer en la Audiencia Nacional de refutar uno solo de los rotundos indicios que, seg�n el juez, pesan sobre �l. Ni disip� dudas sobre su presunto papel como comisionista internacional ni detall� el origen de las valiosas joyas incautadas en su despacho y que han destruido su credibilidad como referente �tico de la izquierda.Zapatero, al que Calama atribuye la comisi�n de al menos cuatro delitos -tr�fico de influencias, blanqueo de capitales, delito fiscal y contrabando-, opt� por responder �nicamente al instructor y a su defensa, y no a la Fiscal�a Anticorrupci�n, que pidi� retirarle el pasaporte de forma cautelar. El magistrado, que ya descart� registrar el domicilio de Zapatero, lo rechaz� al considerar que la �p�blica notoriedad� del ex presidente limita su riesgo de fuga. La exquisita prudencia de Calama no solapa la deficiente defensa que llev� a cabo el imputado. En su auto, el juez sostiene que Zapatero �no ha logrado desvirtuar los indicios racionales de criminalidad� recopilados en su contra.La declaraci�n del ex presidente fue una concatenaci�n de evasivas. Como adelant� EL MUNDO, Zapatero se desvincul� del entramado offshore atribuido a su presunto testaferro Julio Mart�nez Mart�nez, due�o formal de An�lisis Relevante. Neg� haber influido en el rescate de Plus Ultra y dijo �no recordar� hechos clave en la investigaci�n, como la comida en la que, seg�n la Udef, se habr�a pactado crear una sociedad pantalla en Dub�i para canalizar la comisi�n vinculada a aquella operaci�n. Tampoco fue capaz de ofrecer detalles sobre los supuestos informes, escritos y verbales, por los que cobraba. Y lleg� a afirmar que a China s�lo ha viajado para dar conferencias.Su relato fue inveros�mil. Por eso las sospechas solo pueden acrecentarse. Tras escucharle, Calama subray� la abrumadora suma de indicios que le cercan, y que van mucho m�s all� de las conversaciones halladas por EEUU en el m�vil del venezolano Rodolfo Reyes, a las que el Gobierno se aferra para abonar la tesis conspiranoica de una supuesta represalia de Donald Trump. En realidad, el elemento incriminatorio m�s elocuente es la trazabilidad de los pagos de la trama: todos fueron a parar a Zapatero y a la empresa de sus hijas.Desde el punto de vista pol�tico, el Gobierno no ha encontrado un bal�n de ox�geno en la testifical de Zapatero, a quien S�nchez ha brindado p�blicamente todo su apoyo. Restaurar la �confianza� en el ex presidente, como �l mismo pide, parece una misi�n imposible cuando solo se aportan palabras huecas. Las tan prometidas explicaciones, profusas y coherentes, siguen sin comparecer.













