Actualizado Jueves,

junio

00:06Una pel�cula que recupera intacta (o casi) una pel�cula anterior que, a su vez, cuenta y celebra el hecho mismo de hacer una pel�cula. De otro modo, cine de cine sobre cine. O, apurando, cine que devora cine. O, por qu� no, cine al cubo. Los ilusos 13 +13 no deber�a considerarse la nueva pel�cula de Jon�s Trueba aunque, en puridad, lo sea. Y tampoco ser�a justo definirla como, simplemente, la recuperaci�n o reestreno de la que fue su segunda pel�cula rodada en 2013 (es decir, hace ahora exactamente 13 a�os), aunque probablemente no quede m�s remedio que admitir que eso es. �Siempre tuve la impresi�n de que le deb�a algo a Los ilusos (as� se llam� originalmente) y que tarde o temprano volver�a a ella. Cuando se estren�, se hizo en salas de segundo recorrido porque �ramos muy conscientes de las limitaciones de la distribuci�n. Nos hab�amos quedado sin recursos y mi impresi�n entonces es que ofrec�amos un material algo deficiente. Qued� como una asignatura pendiente�, dice el director, se toma un segundo y sigue: �Y luego estaba la cuesti�n en ese momento del cierre de las salas. Hab�a un clima de urgencia porque el modelo del siglo XX de hacer cine muere por esa �poca, tras la crisis del 2008�. Nueva pausa. �La veo ahora y me sigo reconociendo en Los ilusos, aunque ya no est� en el momento en el que la hice. Pero hay algo del impulso de c�mo hicimos la pel�cula, de c�mo nos juntamos, de la confianza que se cre� entre nosotros... que deseo no perder jam�s. Al final, la nueva pel�cula es esencialmente un ejercicio de recuerdo, no de nostalgia sino de recuerdo, con todo lo rid�culo que pueda parecer y ser�. Queda claro.Para situarnos, Los ilusos 13 + 13 es aquella pel�cula que fue entonces con el a�adido de algunas im�genes del negativo original a color acompa�adas de lev�simas modificaciones. Si se quiere, se antoja una especie de versi�n propia de Pierre Menard del original completamente id�ntico y, sin embargo, diferente. Y de este modo y de repente, lo que se ve adquiere una vida nueva y se alza en la pantalla como involuntario manifiesto lanzado al futuro. La historia del director de cine (Francesco Carril) que busca y se busca en la pel�cula por hacer y en cada uno de sus amores accidentales (aqu�, Aura Garrido) se antoja contemplada desde ahora mismo como una declaraci�n de principios a favor de un cine que se hace y deshace ante la mirada del espectador y en contra de un cine prefabricado del f�rmulas, algoritmos y frases hechas.�Siempre me ha gustado ense�ar la artesan�a, hacer sentir al espectador que estamos haciendo la pel�cula delante de �l. No se trata de un ejercicio virtuoso de metacine, sino, m�s bien al contrario: la idea es compartir. Cuando leo siempre me ha gustado sentir al escritor mientras escribe. Es una cuesti�n de complicidad�, comenta Trueba como pre�mbulo de todo aquello contra lo que se levanta. �Por eso creo que es importante recordar ahora mismo el momento de Los ilusos. Ahora, con todo eso de las plataformas, vemos muchas pel�culas cuyo objetivo es ocultar el propio cine, la idea es crear una realidad alternativa que nada tenga que ver con nosotros. Se ve demasiado a menudo a cineastas cuyo �nico empe�o es vendernos la moto. Y no es eso. El cine no deber�a enga�ar ni manipular ni esconder nuestro rid�culo m�s �ntimo�.Para saber m�sPese al entusiasmo por lo nuevo y la celebraci�n de lo com�n, Los ilusos, los de entonces y los de ahora mismo, esconden las dos en su interior un cierto regusto amargo, una sensaci�n de fin de �poca tan conscientemente tr�gica como, y por aquello de la iron�a, c�mica a su modo. Hay una cita del escritor Chus� Izuel que preside la pel�cula y que, a su modo, la condena a vagar por los terrenos siempre heridos y siempre melodram�ticos de la adolescencia. En un momento dado, todo se interrumpe y se lee: �Puede que me equivoque, pero existe un momento en la vida, s�lo un momento, en que somos conscientes de que somos genios o enamorados. O una cosa u otra, imposible ambas. Y cuando ese momento llega tenemos la vaga certeza de que arrastraremos nuestra carga, sea la que fuere, hasta el final de los d�as. Yo super� ya el momento. S� que nunca alcanzar� las cimas de la genialidad y, lo m�s abrumador, acongojante aun, s� que el momento del amor se escurri� entre mis dedos para siempre. As�, ni tengo nada ni espero nada�. �Recuerdo�, responde Jon�s Trueba a su propia cita, �que por aquella �poca muri� un gran amigo, F�lix Romeo. Y toda la oscuridad del momento empapa la primera parte. Hay algo de duelo y de sanaci�n en lo que sigue de la pel�cula, sin duda�.Sea como sea, si en algo se hace fuerte Los ilusos 13 + 13 es en la necesidad casi urgente de recuperar el cine como multiplicador de vidas (�Como se escucha en Yi Yi, de Edward Yang, el cine multiplica por tres la vida, es un condensador de vidas�, dice); en la obligatoriedad de recuperar la memoria (�El cine solo tiene sentido como flujo constante desde figuras como Dreyer, Ozu, Chaplin o Renoir a nosotros�, a�ade); en la certeza de que a�n se puede hacer cine entre amigos, en ratos libres, con el esp�ritu de un cine compartido (�Por cierto, maravilloso el texto del papa Le�n XIV en defensa de las salas�, concluye). Los ilusos 13 +13 acaba por ser as� cine de cine sobre cine. Cine que devora cine y vidas.