05/06/2026 a las 01:27h.
En 2011 se escuchaba música triste, para ver una película que no fuera de estreno había que ir al videoclub o al Emule y los jóvenes, atravesados y rotos por la crisis que ya duraba cinco años, vivían en una especie de nostalgia por un ... futuro que no iba a llegar. Quince años después, el sueño aspiracional de muchos es estar en 'la casita' de Bad Bunny, se ven películas a doble pantalla en TikTok y los jóvenes viven el ahora porque el futuro, directamente, ya no existe. En 2013, Jonás Trueba estrenó en la Cineteca 'Los ilusos', que habían empezado a rodar dos años antes. Casi nadie la vio en aquella sala y fue la piratería de la época la que la distribuyó por muchos portátiles de espectadores que encontraron ahí el mejor retrato de su juventud. Una muy concreta, eso sí: de malasaña, del 'indie', de los bares de viejos, de los libros de segunda mano… una generación que empezaba a quedarse sostenida en un tiempo de permanente adolescencia. Jonás y sus 'ilusos' adelantaron, mientras trataban de hacer dentro de la película una película sobre el amor y la muerte, lo que iba a pasarles a aquellos veinteañeros que se asomaban a la treintena: una generación que iba a vivir un mundo radicalmente diferente del que les habían dicho.













