Thomas Tuchel, seleccionador de Inglaterra. (REUTERS/Paul Childs)Hoy Inglaterra debuta en el Mundial de 2026 ante Croacia, en el Dallas Stadium de Arlington. Es el primer gran torneo de selecciones para Thomas Tuchel, el alemán que dirige a los Tres Leones desde enero de 2025. Pero antes de sentarse en ese banquillo, su vida dio varias vueltas que parecen sacadas de una película: jugador frustrado, camarero en un bar de moda, entrenador de categorías inferiores y, finalmente, uno de los técnicos más cotizados de Europa.Tuchel nació el 29 de agosto de 1973 en Krumbach, un pueblo de Baviera, donde su padre, Rudolf Tuchel, era entrenador del equipo local. De ahí pasó a la cantera del Augsburgo, sin llegar nunca al primer equipo. Jugaba de defensa, con buena visión de juego, pero limitado físicamente. Firmó su primer contrato profesional con el Stuttgarter Kickers en 1992, en Segunda División alemana, donde apenas jugó ocho partidos. Después recaló en el SSV Ulm, en Tercera, a las órdenes de Hermann Badstuber y, más adelante, de un joven Ralf Rangnick. Llegó a jugar tres partidos con la selección alemana sub-18.PUBLICIDADEn 1998, con solo 24 años, todo se truncó. Le diagnosticaron daños irreparables en el cartílago bajo la rótula. Intentó rehabilitarse, pero no hubo manera. Tuvo que retirarse. El golpe fue tan duro que, según ha contado él mismo, durante mucho tiempo evitaba ir a los estadios porque ver el césped le recordaba a lo que había perdido.Sin fútbol y sin demasiado dinero, Tuchel se mudó a Stuttgart para estudiar Administración de Empresas, aunque sin demasiada ilusión. Lo hacía más para tranquilizar a su madre que por vocación real. Necesitaba ganarse la vida, así que recorrió más de diez bares de la ciudad hasta conseguir trabajo en el Radio Bar, un local instalado en un antiguo edificio de una tienda de música en quiebra que durante un tiempo se convirtió en un punto de referencia para la escena del hip-hop alemán.PUBLICIDADEmpezó recogiendo vasos y barriendo. Poco a poco fue ascendiendo hasta ponerse detrás de la barra. “No me gustaría haber bebido los cócteles que preparaba al principio”, confesó años después al diario alemán Die Zeit. Allí trabó amistad con Max Herre, que terminaría siendo uno de los raperos más populares de Alemania, y con el que llegó a viajar hasta Viena para verlo en concierto.Lo curioso es que esa etapa, lejos del foco, le sirvió para reconstruirse. Por primera vez en años, la gente que lo rodeaba no sabía que había sido futbolista. Contó que turno tras turno, noche tras noche, fue ganando confianza, superando la inhibición de preguntar a desconocidos si necesitaban ayuda, y dándose cuenta de que la gente lo valoraba por quién era, sin saber que había sido futbolista profesional.PUBLICIDADThomas Tuchel, seleccionador de Inglaterra. (Reuters/Jim Rassol)En mayo de 1999, mientras trabajaba en el bar, se enteró de que el Ulm, su antiguo equipo, había logrado el ascenso a la Bundesliga con Rangnick en el banquillo. La noticia le sentó como un jarro de agua fría. “Me molestó mucho porque pensé: ‘Siempre quise llegar a la Bundesliga, y ahora están viviendo mi sueño’”, recordó. Esa misma noche trabajó media hora más y después les dijo a sus compañeros que tenía que marcharse.Rangnick, que se había trasladado al VfB Stuttgart, le dio una última oportunidad de volver a jugar en el filial. Tuchel lo intentó, pero la rodilla no aguantó ni dos meses. Fue entonces cuando Rangnick, que ya había detectado en él algo distinto durante sus años como jugador, le propuso dar el salto a los banquillos. Así empezó en las categorías inferiores del Stuttgart.PUBLICIDADTuchel arrancó en 2000 con el filial Sub-14 del Stuttgart, conduciendo un viejo Saab y organizando campamentos de verano para llegar a fin de mes. Después se hizo cargo del Sub-19, con el que ganó el título nacional, formando a futuros internacionales como Mario Gómez, Sami Khedira y Holger Badstuber. Trabajó como ayudante de Hans-Martin “Hansi” Kleitsch, otra figura clave en el cambio hacia el marcaje en zona en Alemania, quien definió a Tuchel con una frase que se quedó grabada: “El hombre con visión de rayos X”, por su capacidad para analizar al rival y encontrar siempre una solución.Tras pasar por la cantera del Augsburgo y conseguir su título de entrenador UEFA en Colonia, el Mainz 05 le dio en 2009 su primera oportunidad en un primer equipo. Allí construyó un modelo de entrenamiento muy particular, inspirado en los estudios de Wolfgang Schöllhorn: nada de partidos de once contra once, campos recortados en forma de hexágono, balones reducidos y defensas entrenando con pelotas de tenis en las manos para evitar agarrones. Tan exigente era todo que su centrocampista Eugen Polanski llegó a decir que hacía falta “un título universitario” para entender los ejercicios.PUBLICIDADTuchel dirigiendo el entrenamiento de la selección inglesa. (Reuters/Jim Rassol)A partir de ahí, su trayectoria se repite: títulos importantes seguidos de salidas tensas por choques con la directiva. En el Borussia Dortmund ganó la Copa de Alemania, pero rompió con Hans-Joachim Watzke. En el PSG conquistó dos ligas y llegó a la final de la Champions de 2020, pero fue destituido en Nochebuena tras una conversación de apenas dos minutos con Leonardo. En el Chelsea ganó la Champions en 2021 ante el Manchester City, pero acabó despedido tras impedir que Todd Boehly entrara al vestuario con invitados durante un descanso. En el Bayern conquistó la Bundesliga, pero chocó con Uli Hoeness por su insistencia en fichar un pivote defensivo puro.Tuchel, con la Champions League ganada en 2021. (REUTERS/Susana Vera)Cuando la Federación Inglesa anunció su contratación a finales de 2024, parte de la prensa británica no se lo tomó bien. El Daily Mail tituló “A dark day for England” (“Un día oscuro para Inglaterra”), y voces como la de Gary Lineker mostraron cierto escepticismo, en un país donde la rivalidad futbolística con Alemania siempre ha tenido un componente que va más allá del deporte: las dos guerras mundiales.PUBLICIDADDesde entonces, Inglaterra ha firmado una clasificación perfecta para el Mundial: ocho victorias en ocho partidos, 22 goles a favor y portería imbatida, algo que solo había logrado antes la Yugoslavia de 1954 entre las selecciones europeas. Aun con esos números, Tuchel firmó en febrero de 2026 un contrato con una cláusula de rendimiento que permite a la Federación rescindirlo antes de la Eurocopa de 2028 si el resultado en este Mundial no convence
Thomas Tuchel: de servir copas en un bar de Alemania a seleccionador de una Inglaterra renovada en busca del Mundial 2026
El técnico alemán no fue bien recibido por la prensa y los críticos, pero ha hecho una clasificación perfecta













