El banco central de EEUU ha decidido en su reunión de este miércoles continuar con los tipos de interés en el rango entre el 3,5% y el 3,75% por cuarta vez consecutiva. La Reserva Federal se mantiene así firme tras un recorte de 25 puntos básicos en diciembre de 2025, momento desde el cual la inflación ha repuntado por la guerra iniciada en Oriente Medio, lo que ha complicado las bajadas de tipos previstas inicialmente para este año. De hecho, la Fed ya anticipa una subida en 2026. La cita es especialmente importante no solo por ser la primera con el nuevo presidente elegido por Trump al frente, sino porque incluye una actualización del ejercicio de previsiones que ya tiene en cuenta el impacto de la crisis energética desde marzo y una actualización del cuadro de puntos, espacio donde los gobernadores expresan sus opiniones acerca de la marcha de la política monetaria en los próximos meses. La mediana de este cuadro de puntos se ha elevado ahora al 3,8 frente al 3,4 de marzo, cuando se publicó el anterior ejercicio. Esto significa que los gobernadores están anticipando una posible subida de tipos este año, para situar el rango entre el 3,75% y el 4%, frente a un descenso de 0,25 puntos que anticipaban en marzo. Los últimos datos macro publicados reflejan un repunte de la inflación medida en el IPC (CPI en inglés) hasta el 4,2% en mayo, la cifra más alta desde abril de 2023, lo que motiva ese movimiento, seguido de un crecimiento económico de la economía estadounidense todavía sólido. Ante este cambio, las principales bolsas estadounidenses han pasado del verde al rojo. Unos minutos antes de la decisión, el Dow Jones ganaba un 0,3%, y media hora después perdía un 0,2%. Lo mismo les ha sucedido al S&P 500, y al tecnológico Nasdaq, cayendo ambas después alrededor de un 0,4%. En un escueto comunicado, el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) ha señalado que la actividad económica "se expande a un ritmo sólido a pesar de la elevada incertidumbre" debida al conflicto en Oriente Medio, y que las fuentes del impulso son el crecimiento de la productividad y la inversión de capital por la IA. "La creación de empleo ha seguido el ritmo de la fuerza laboral y la tasa de desempleo se ha mantenido prácticamente sin cambios", añaden. Sin embargo, el escrito resalta que la inflación "se mantiene elevada" respecto al objetivo del 2% y que el Comité "garantizará la estabilidad de precios". El nuevo escenario de previsiones refleja una inflación más alta y un crecimiento económico menos boyante respecto a marzo, cuando aún no se incorporaron los efectos de la crisis energética. Los gobernadores estiman ahora un crecimiento del PIB de EEUU de un 2,2% en 2026, dos décimas menos, un 2,3% para 2027 y un 2,2% para 2028. La tasa de desempleo se mantendría estable, en un 4,3% este año, una décima menos que en la previsión de marzo, pero la inflación ascendería, medida en el PCE, hasta el 3,6% anual en 2026, nueve décimas más que en el último ejercicio de previsiones. En paralelo, la inflación subyacente, sin energía ni alimentos frescos, ascendería al 3,3% este año, reflejando el traslado del shock al resto de la economía. La situación es la más complicada para un banco central, que debe velar tanto por el control de la inflación como por el crecimiento económico y del empleo. A esto se añaden los últimos cambios por el preacuerdo de paz entre EEUU e Irán y la presión de Trump. Hace apenas diez días, el presidente volvió a asegurar que "no hay razón para subir los tipos" en una entrevista con la NBC y abogó por descensos, algo que cree que tiene más fácil con Warsh. El nuevo presidente deberá demostrar su independencia y sus opiniones al respecto, aunque las decisiones sobre los tipos dependen de 12 votos, siete de gobernadores del Consejo más cinco de presidentes de los bancos regionales, y él solo cuenta con uno. De hecho, los 12 miembros han votado de manera unánime a favor de mantener los tipos en esta ocasión, pero uno de los 19 gobernadores que expresan su opinión en el cuadro de puntos no lo ha hecho. Las conjeturas apuntan a Warsh por su rechazo mostrado a elaborar este tipo de ejercicios. Cabe tener en cuenta que el Comité que vota los tipos apenas ha sufrido cambios en su composición con la entrada de Warsh. Por una parte, Jerome Powell, ya expresidente de la Fed, se mantiene como gobernador, por lo que su voto y sus opiniones cuentan, y el gobernador más favorable a bajadas de tipos agresivas, el asesor de Trump Stephen Miran, renunció al asiento en mayo para que pudiera tomar posesión Warsh, por lo que una de las opiniones más disidentes ha desaparecido. Próxima ampliación El banco central de EEUU ha decidido en su reunión de este miércoles continuar con los tipos de interés en el rango entre el 3,5% y el 3,75% por cuarta vez consecutiva. La Reserva Federal se mantiene así firme tras un recorte de 25 puntos básicos en diciembre de 2025, momento desde el cual la inflación ha repuntado por la guerra iniciada en Oriente Medio, lo que ha complicado las bajadas de tipos previstas inicialmente para este año. De hecho, la Fed ya anticipa una subida en 2026.