El atardecer puede ser un momento mágico. El cielo no solo cambia de color, sino que adquiere unas tonalidades únicas a medida que el sol se oculta por el horizonte. Es un momento de calma total, que tiene mucho de cierre simbólico y real. Observar el atardecer es, por lo tanto, uno de los mejores planes gratis que pueden existir. Más todavía en verano, cuando las temperaturas son más agradables que durante las horas centrales del día.PublicidadEspaña además es un país privilegiado en lo que a atardeceres se refiere. Su latitud hace que en primavera y verano el sol descienda con un ángulo relativamente bajo, por lo que el crepúsculo es más prolongado que en el Ecuador. Además, la variedad de paisajes que existen hace que la experiencia pueda ser muy diferente según donde se presencie el crepúsculo. Aquí van algunas sugerencias.Zahara de los Atunes (Cádiz)¿Qué puede haber más de película que un atardecer en una playa desierta? El litoral gaditano está repleto de lugares en los que disfrutar de una puesta de sol idílica desde la arena. El más famoso de todos probablemente sea la playa de Zahara de los Atunes, cuyo tamaño y dunas además permiten disfrutar de una cierta intimidad si así se desea. De lo contrario, el Chiringuito La Luna suele organizar actuaciones en directo a la hora de la puesta de sol, lo que permite disfrutar del momento mágico del día con un ambiente mucho más festivo.El Sacromonte (Granada)PublicidadGranada es una de las ciudades más ricas en patrimonio histórico y cultural en España. Además, se trata de un lugar privilegiado geográficamente, pues se encuentra en el sur peninsular, pero al abrigo de Sierra Nevada. Esto es, un panorama montañoso que, por norma general, se suele combinar con una climatología agradable. Sin duda alguna, uno de los lugares con más carácter de la capital nazarí es el barrio del Sacromonte, con sus casas escarbadas en la roca y su interminable paseo en forma de acantilado. Desde lo alto hay varios son los puntos que permiten divisar un atardecer inolvidable, que combina los colores imposibles del cielo granadino con la silueta de la ciudad.La catedral de La Almudena (Madrid)Hay dos asuntos con las que los madrileños acostumbran a sacar pecho: la calidad de su agua y lo bonito de su cielo. Desde luego, en lo segundo tienen motivo. Pese a ser una gran metrópoli europea, la capital española suele contar con cielos despejados y una atmósfera que favorece los atardeceres candilazos, esto es aquellos en los que el cielo y las nubes se tiñen de colores rojizos, anaranjados y rosados. Y cuando esto sucede, no hay un mirador mejor que el situado junto a la catedral de La Almudena, el cual permite una vista privilegiada de la ciudad. ¿El único pero? Como casi todo en una ciudad de casi cuatro millones de habitantes, y que recibe a unos 11 millones de turistas al año, suele estar repleto de gente.PublicidadLas Bardenas Reales (Navarra)No obstante, si lo que se busca es un atardecer de película, pocos sitios hay en la Península como las Bardenas Reales, donde uno casi espera ver aparecer a Timothée Chalamet cabalgando sobre un gusano de arena. Este semidesierto navarro, declarado Parque Natural y Reserva de la Biosfera, despliega un paisaje de badlands, cárcavas y mesetas erosionadas que parecen directamente importadas de Arrakis. La luz del ocaso acentúa los ocres y dorados de la tierra, además de recortar las siluetas de formaciones icónicas como el Castildetierra.Playa del Verdicio (Asturias)El Cantábrico suele asociarse a cielos plomizos, pero cuando regala un buen atardecer es insuperable. La mezcla de playa, mar y acantilados verdes hace que la vista sea hipnótica. Aunque son varios los lugares del litoral donde este espectáculo natural merece la pena, la playa de Verdicio, en el concejo de Gozón, reúne todos esos ingredientes más un añadido: la silueta del cabo de Peñas al fondo. Un espectáculo doble: el del cielo anaranjado y el contraste que realiza con el blanco de la espuma del mar.