Amado HerreroActualizado Mi�rcoles,

junio

13:09Un nuevo estudio publicado este mi�rcoles en la revista Nature revela la existencia de epidemias letales de peste en las comunidades de cazadores recolectores hace 5.500 a�os. Un equipo internacional de investigadores ha secuenciado ADN de restos humanos hallados en cuatro cementerios de la regi�n del lago Baikal, en Siberia Oriental, y ha analizado los resultados la informaci�n gen�tica con restos arqueol�gicos y con los registros de radiocarbono para reconstruir c�mo diferentes brotes afectaron a los grupos presentes en la regi�n."Nuestros hallazgos sugieren que la peste —un pat�geno que ha devastado a la poblaci�n humana a lo largo de toda nuestra historia— se origin� entre las comunidades de cazadores de Asia Central", afirma el autor principal, Eske Willerslev, catedr�tico de las universidades de Copenhague y Cambridge. "Y que brotes que provocaban una mortalidad masiva entre las comunidades de cazadores probablemente fueron frecuentes, lo que pone en duda la idea de que los brotes de peste se limitasen �nicamente a sociedades posteriores, con mayor densidad de poblaci�n".Los autores pudieron reconstruir genomas bacterianos antiguos a partir de restos de sangre conservados en los dientes de personas afectadas por la enfermedad, lo que les ha permitido identificar las cepas de la peste m�s antiguas que se conocen. En total, se detect� ADN de Yersinia pestis —la bacteria causante de la peste— en 18 de los 46 individuos estudiados, lo que supone casi el 40 por ciento, una presencia superior a la registrada en algunas fosas comunes medievales de v�ctimas de la peste.Estudios previos hab�an apuntado que las primeras cepas de Y. pestis posiblemente carec�an de algunos de los rasgos gen�ticos que m�s tarde permitieron que la peste bub�nica medieval se propagara de forma eficaz (como por ejemplo la capacidad de transmitirse a trav�s de las pulgas). "Este hallazgo cambia nuestra forma de entender los primeros brotes de peste: incluso antes de que la bacteria desarrollara una transmisi�n eficaz a trav�s de las pulgas, estas cepas antiguas parecen haber presentado una potente combinaci�n de factores de virulencia que pod�an hacer que la infecci�n resultara altamente letal", afirma el autor principal, Martin Sikora, profesor asociado de la Universidad de Copenhague.Algunos investigadores tambi�n consideraban que era poco probable que las primeras formas de la peste hubieran provocado brotes importantes, m�xime teniendo en cuenta la dispersi�n y el tama�o de los asentamientos. "Si las primeras formas de peste eran leves o virulentas ha sido objeto de debate, pero nuestros hallazgos demuestran que estas cepas antiguas ya eran muy letales", se�ala Eske Willerslev.Para saber m�sLa dataci�n por radiocarbono revel� que muchos de los entierros tuvieron lugar en un periodo de tiempo muy breve. Los autores reconstruyeron los v�nculos de parentesco entre los individuos y pudieron demostrar que se vieron afectados peque�os grupos familiares, lo que concuerda con la transmisi�n interpersonal de la enfermedad y no requiere que todos tengan contacto con el vector original. Tambi�n descubrieron a personas con lazos familiares enterradas en tumbas separadas, lo que sugiere dos brotes distintos (que sit�an hace 5.520-5.265 a�os y 5.315-4.235 a�os, respectivamente).El estudio se�ala que los genomas de Y. pestis asociados a estos dos brotes difieren de las cepas antiguas y modernas de la peste conocidas, y sugieren que esta cepa concreta pudo surgir hace aproximadamente 5.700 a�os, por lo que ser�a la m�s antigua de la que se tiene constancia.Mortalidad infantilPor otro lado, los perfiles de mortalidad y su distribuci�n por edad en los dos cementerios m�s grandes de la �poca hab�an desconcertado a los arque�logos que llevan d�cadas trabajando en ellos. En concreto, la presencia de un n�mero excepcionalmente elevado de ni�os y adolescentes. Los resultados del nuevo estudio apuntan a una cepa con caracter�sticas particulares, que portaba un superant�geno �nico, un factor gen�tico productor de toxinas que no se ha observado en otras variantes hist�ricas.Los superant�genos pueden desencadenar respuestas inmunitarias extremas y se asocian a complicaciones inflamatorias graves, lo que probablemente aumenta la gravedad de la infecci�n y su alta mortalidad, y podr�a haber resultado especialmente letal para el sistema inmunitario de los j�venes.El estudio tambi�n respalda la idea de que la peste pudo haberse dispersado por toda Eurasia partiendo desde Asia Central o del Noreste —donde la enfermedad sigue presente en la actualidad— a trav�s de roedores silvestres que act�an como reservorios. Las pruebas arqueol�gicas sugieren que estos cazadores-recolectores ya interactuaban estrechamente con las marmotas, grandes roedores excavadores portadores de la enfermedad, por sus pieles, sus dientes o su carne. Y los investigadores creen que los brotes pudieron haberse transmitido directamente de las marmotas infectadas a los seres humanos.Los autores subrayan que sus hallazgos demuestran que se produjeron brotes de peste entre los cazadores-recolectores prehist�ricos cientos de a�os antes de que se observaran infecciones en las poblaciones neol�ticas de agricultores. Y se�alan que esto pone en tela de juicio la idea de que las altas densidades de poblaci�n que trajo la transici�n a la agricultura fueran necesarias para que se produjeran epidemias de peste.