"Son las cinco. No he comido". Las palabras de Pedro Sánchez en la sala de prensa de Ferraz se hicieron virales. Pero el "ayuno" del presidente del Gobierno y del secretario general del PSOE era probablemente el menor de sus problemas entonces. Este 16 de junio se ha cumplido un año de aquella rueda de prensa celebrada tras la primera Ejecutiva federal de los socialistas sin Santos Cerdán. Desde entonces, a la vista están los últimos acontecimientos, su sombra y sus actividades siguen golpeando la actualidad del partido. PublicidadLa de ese lunes 16 de junio era la segunda rueda de prensa de Sánchez en apenas cuatro días. La caída de Cerdán se produjo el jueves anterior, día 12. El informe de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO) provocó un shock tremendo en las filas del PSOE. El propio Cerdán estaba ese día en el Congreso y se le vio leer en su escaño las primeras líneas. A la salida todavía proclamaba su inocencia y negaba su participación en una trama de comisiones junto a Koldo García o José Luis Ábalos pese a los audios difundidos. A partir de ese momento la sucesión de acontecimientos fue frenética. Cerdán se desplazó a Moncloa para hablar con Sánchez, que forzó su dimisión como secretario de Organización. Poco después, Ferraz difundió un comunicado del político navarro sin ningún logotipo de los socialistas. Cerdán confirmaba su dimisión pero reiteraba su inocencia. En pocas horas se montó una rueda de prensa de Sánchez en Ferraz. A ella llegó con un rostro extremadamente serio y descompuesto. Pidió perdón en varias ocasiones, asumió en primera persona la "responsabilidad política" y anunció una auditoría externa de las cuentas del PSOE. También, a nivel interno, una reestructuración de su Ejecutiva Federal. Mientras tanto, Cerdán se dio de baja como militante socialista. Esos anuncios de cambios llegaron el mencionado día 16 tras varias horas de reunión de la dirección federal de los socialistas. Se nombró a una gestora interina hasta la celebración del Comité Federal formada por Cristina Narbona, Ana María Fuentes, Borja Cabezón y Montse Mínguez. Las dos primeras, presidenta del PSOE y gerente, han vuelto curiosamente a estar en los titulares durante estas últimas semanas por las actividades de Leire Díez. Narbona está citada como testigo y Fuentes está investigada. El nombre de Leire Díez ya había resonado días antes de la salida de Cerdán. El goteo de informaciones sobre las actividades de la militante del PSOE fue incesante. Hasta el punto que Díez ofreció una multitudinaria, y surrealista por la presencia de Víctor de Aldama, rueda de prensa. En ella ofreció su versión, defendió que era periodista de investigación y no "fontanera" del PSOE. Al tiempo, Cerdán reconoció que la conocía pero no de manera estrecha sino como una militante más que había ejercido como periodista en el partido en Cantabria. Díez se dio de baja como militante el 3 de junio, apenas nueve días antes de la caída de Cerdán. PublicidadTodo el proceso fue tan rápido que el 30 de junio, apenas 15 días después de la salida de Cerdán, el político navarro entró en la prisión de Soto del Real. Allí se mantuvo hasta el mes de noviembre cuando fue puesto en libertad con la obligación de presentarse en el juzgado de manera quincenal y de la prohibición de salir del territorio nacional. "Ver entrar en la cárcel al señor Santos Cerdán es una imagen tan desgarradora como decepcionante", dijo la entonces portavoz del Gobierno Pilar Alegría. Otro 'shock', el de Paco SalazarPese a que los socialistas se afanaron entonces por defender que se había hecho lo correcto, que se había actuado con contundencia al defenestrar a Cerdán en cuestión de horas, otras voces se mostraban ya muy pesimistas con el devenir del partido. Era el segundo secretario de Organización que salía del partido por presunta corrupción tras José Luis Ábalos. Aquel 16 de junio Sánchez no anunció grandes revoluciones. Es más, se defendió atacando al PP: "Mi rostro no está en el álbum de un narco", dijo en la rueda de prensa del día 16 en referencia a Alberto Núñez Feijóo. Desde aquel día y hasta el de hoy, el PSOE se ha afanado en tratar de desvincularse de lo que hacía Cerdán. Tanto en el 'caso mascarillas' y las presuntas comisiones como en las supuestas maniobras para entorpecer las investigaciones judiciales contra el Gobierno de la mano de Díez. "Nunca he conocido, ni nunca se me ha informado sobre las andanzas de la señora Leire Díez", dijo hace un par de semanas en Montenegro. PublicidadEn este contexto del año pasado el PSOE se enfrentó a otro shock interno de manera abrupta. El día 5 de junio Ferraz acogía un Comité Federal que debía votar su nueva secretaría de Organización. La elegida era Rebeca Torró, dirigente del PSPV-PSOE. Pero junto a ella se nombraba a un equipo coral donde Paco Salazar, un dirigente con mucha cercanía a Sánchez, aparecía como adjunto. La noche anterior a la reunión en Ferraz eldiario.es publicaba una información mediante la que varias mujeres denunciaban comportamientos machistas contra ella tanto en Moncloa como en Ferraz. Salazar dimitía pocas horas después, prácticamente al inicio del Comité Federal. Ese asunto coleó durante meses ya que las propias mujeres denunciantes revelaron que el expediente contra Salazar estaba guardado en un cajón. El sector feminista del PSOE alzó la voz y exigió a Pilar Bernabé, secretaria de Igualdad, y a Torró actuar con mayor diligencia. La secretaria de Organización se vio obligaba a comparecer en rueda de prensa el 12 de diciembre en Ferraz por este asunto. Era la primera vez que lo hacía desde que llegó al cargo. Además se produjo una oleada de denuncias similares contra otros cargos socialistas en todo el Estado. Presentó un informe contra Salazar en el que se concluía que había cometido falta "muy grave". Se prometieron reformas en los protocolos anti acoso y se pidió perdón a las víctimas. Entre todos estos asuntos internos los socialistas se tuvieron que enfrentar a otro punto de inflexión. En octubre la dirección de Junts per Catalunya acordó la ruptura con el Gobierno de España por considerar que los acuerdos estaban siendo incumplidos. La decisión del partido de Carles Puigdemont fue ratificada por su militancia. Una china más en el zapato de una legislatura cuya frágil mayoría parlamentaria ha sido la principal característica. "Mano tendida", reiteraron en esos momentos desde Moncloa. Precisamente Cerdán fue el principal interlocutor con Junts, se reunió con Puigdemont y fue el muñidor del acuerdo de investidura de 2023. La situación a día de hoy no ha cambiado. Es más, se podría decir que ha empeorado. El partido catalán lleva ya varios meses reclamando de manera abierta a Sánchez que convoque elecciones generales. El último movimiento ha sido llevar al Pleno del Congreso una moción en ese sentido para que las fuerzas parlamentarias la voten. Finalmente la Mesa del Congreso impedirá que ese paso se produzca. Ciclo electoral negativo Pocos días después el partido afrontaba sus primeras elecciones autonómicas de un ciclo diseñado por el PP para tratar de lograr el mayor desgaste posible a los de Sánchez. Primero fue el adelanto en Extremadura, que se fijó para el 21 de diciembre. El descalabro fue monumental y el candidato socialista Miguel Ángel Gallardo logró el peor resultado de su partido en este territorio. Dimitió al día siguiente. Su nombre ha seguido copando la actualidad al estar investigado en la causa sobre la plaza laboral del hermano de Sánchez en Badajoz. El juicio se ha celebrado estas últimas semanas y está visto para sentencia. Luego llegó Aragón, donde Pilar Alegría también perdió representación aunque en su caso en menor porcentaje que Gallardo. La exportavoz del Gobierno se ha quedado como líder de la oposición del Gobierno entre PP y Vox. Castilla y León ha sido un oasis electoral y Carlos Martínez mejoró los resultados de los anteriores comicios. En todo caso fue insuficiente para impedir el Gobierno de derecha y ultraderecha. Finalmente, María Jesús Montero tocó el suelo electoral del PSOE en Andalucía. PublicidadEl PSOE está ahora a expensas de conocer la sentencia contra Koldo García y Ábalos, que se espera de manera inminente aunque Moncloa da por amortizado este asunto por haber expulsado de manera rápido a su exdirigente. Los socialistas miran también con atención el proceso contra Begoña Gómez y no esperan que fructifiquen las medidas cautelares que ha pedido la acusación. Mientras tanto Cerdán sigue defendiendo su inocencia en las pocas palabras que pronuncia ante los medios mientras escala el caso de Leire Díez. La UCO ha recogido abundante documentación de Ferraz. A nivel interno el 27 de Junio se reúne, un año después, el Comité Federal. No se esperan grandes rebeliones a excepción de las voces ya conocidas como la de Emiliano García-Page. Aunque en muchas federaciones la inquietud es palpable. Torró presentó este lunes una batería de medidas con las que trata de transmitir que ya nada es como antes, que se ha mejorado la transparencia y la gestión. En definitiva, 12 meses convulsos donde Sánchez solo ha podido coger algo de aire a nivel internacional por sus posiciones sobre Palestina o por la realización el pasado mes de abril de una cumbre progresista multitudinaria en Barcelona. La doctrina, pese a todo, es resistir hasta 2027. Argumentan en Moncloa que merece la pena por el bien del país.
La alargada sombra de Santos Cerdán 12 meses después de su salida del PSOE: de Koldo a Leire Díez
El 16 de junio de 2025 se celebró la primera reunión de la dirección socialista sin su exsecretario de Organización, que entró en prisión apenas quince días después....









