“¡Me has puesto la bolsa como si fuera a entrar al talego!”, bromeó un traficante a su esposa cuatro días antes de la redada de 2025 que se saldó con 81 arrestos
El narco Iván T. siempre supo que vivía al borde del abismo. “¡Me has puesto la bolsa como si fuera a entrar en el talego!”, reprochó a su mujer el 18 de septiembre de 2025. “Hombre, por si acaso. Nunca se sabe dónde vas a acabar”, bromeó su esposa. “Eso es verdad. Mujer precavida, vale por dos”, zanjó el traficante. Cuatro días después del certero augurio, la Policía Nacional desmantelaba en el puerto de Valencia una organización que almacenaba 4,5 toneladas de coca. O, lo que es lo mismo, 60 millones de euros en mercancía.
Los investigadores que asestaron el golpe de gracia a la Operación Spider —81 arrestos, entre ellos, un guardia civil— sospechan que los narcos manejaban información de primera mano “del operativo policial y judicial”. Así lo señala el último informe de la Policía Nacional incorporado a la causa que indaga desde hace dos años el Juzgado de Instrucción 15 de Valencia y al que ha tenido acceso EL PAÍS.
En los centenares de pinchazos, los narcos dan muestras de que conocen detalles de las pesquisas. A través de la aplicación telefónica encriptada iraní Zangi, uno de los traficantes avisa a un colega un mes antes de los arrestos de que se ha frustrado una jugosa operación de extracción de cocaína. El motivo: la detección de “halcones”. O, lo que es lo mismo, funcionarios de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.










