Las conversaciones encriptadas de la trama que almacenaba 60 millones en droga revelan cómo la red, tras engordar con químicos la mercancía, colocaba la sustancia como “producto top”. El grupo conocía hasta el hotel donde se hospedaban los policías que les iban a detener

Cuando la Policía Nacional desmanteló en septiembre de 2025 una red de narcos en el puerto de Valencia que presumía de su infiltración en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, no sólo afloraron los manejos ocultos de una trama que almacenaba 2,5 toneladas de coca (más de 60 millones de euros en el mercado). La operación, bautizada como Spider, también desnudó los miedos, secretos y obsesiones de una multinacional del crimen con tentáculos en Colombia y los Balcanes.

Una de estas fijaciones era el pavor de los narcos de llevarse por delante a sus clientes tras adulterar la coca. “Ya veremos si no empieza la peña a morirse ahora. Jijiji”, advirtió un traficante ante Josafat M., Kamal, presunto cabecilla de la red, de 48 años. La conversación se desarrolló a través de la aplicación telefónica encriptada Zangi en julio de 2025 después de que el líder del grupo le explicara cómo podía duplicar los kilos a golpe de química. “No lo quiero probar, no sea cosa que me cague encima. A ver si veo a Vid y le doy para que lo pruebe jijiiji”, bromeó un traficante a su jefe, según las comunicaciones a las que ha tenido acceso EL PAÍS y que forman parte de la macrocausa que investiga desde hace dos años el Juzgado de Instrucción número 15 de Valencia.