La red de narcos del Puerto de València condenada a penas de entre siete y 16 años de cárcel tenía un topo en la Policía al que preveían pagar 100.000 euros, según destaca la sentencia (que no detalla a qué cuerpo pertenecería). La resolución considera acreditado que los condenados contaban con un “funcionario policial” (al que denominaban “tambores”) que les filtraba información sobre las eventuales investigaciones que les afectaban.

La sentencia de la sección tercera de la Audiencia de Valencia destaca que la “prueba de cargo fundamental” para apuntalar la condena son las conversaciones de los acusados mediante el sistema SKY-ECC, una aplicación supuestamente segura usada por numerosas organizaciones criminales que fue desencriptada y entregada a las autoridades policiales españolas por Europol, dando pie a decenas de causas judiciales (mayoritariamente por narcotráfico).

Con SKY-ECC, los narcos conversaban abiertamente sobre las operaciones y los alijos, además de precios de la cocaína y otros detalles, en la creencia de que su privacidad estaba asegurada.

Los chats fueron una fuente de información “decisiva” para la condena, afirma la sentencia. Inicialmente, la sección tercera de la Audiencia de Valencia absolvió a todos los acusados al invalidar la principal prueba, una decisión que resultó llamativa en medios judiciales y policiales europeos, tal como informó este diario. Sin embargo, tras un recurso de la Fiscalía Antidroga, la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJ-CV) validó la prueba y obligó al tribunal de instancia a dictar una nueva sentencia, teniendo en cuenta los chats y sin necesidad de celebrar de nuevo el juicio.