Los investigados habían instalado un sofisticado macrolaboratorio en Gerindote, un pequeño pueblo de Toledo
Les pillaron en pleno proceso de extracción. La madrugada del pasado 11 de febrero, un grupo de personas fue sorprendido en mitad de los trabajos para sacar la cocaína que habían impregnado en una partida de unas siete toneladas de harina de maíz. La harina había llegado a España hacía unos días y ya habían separado nueve kilos de esta sustancia estupefaciente, mediante un complejo sistema, solo al alcance de quienes se encargaron de mezclarla en origen. El cargamento viajó distribuido en bolsas de unos 600 gramos, con diferentes etiquetados,...
y fue conducido hasta una nave industrial de Gerindote, un pueblo de Toledo de apenas 2.800 habitantes.
El hallazgo de este gran laboratorio se produjo dentro de una investigación, bautizada Operación Sircan, realizada por la Guardia Civil, junto a la Policía Nacional y el Servicio de Vigilancia Aduanera. En total han sido detenidas 13 personas, entre ellas el líder del grupo criminal y su pareja, y los “cocineros”, las personas que viajaron desde Colombia con el encargo de separar la droga de la harina de maíz.
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