El banquero más temido por los Bolsonaro y otros poderosos de Brasilia busca cómo llenar las horas del día, que en una celda siempre resultan más largas que en libertad. Se acabó la rutina de las últimas semanas, con reuniones de nueve a cinco con sus abogados. Juntos delineaban la estrategia de negociación con la Policía Federal y la Fiscalía para lo que en Brasil denominan una delación premiada. Es decir, una confesión amplia, detallada, con delación de cómplices y pruebas a cambio de una pena menor. Pero ambas instituciones han rechazado en los últimos días el segundo amago de confesión de Daniel Vorcaro, dueño del Banco Master, liquidado por las autoridades meses atrás.Consideran que no entrega novedades, que lo que ofrece ya lo saben los agentes. Consideran que el acusado, principal sospechoso de uno de los mayores fraudes de Brasil, sigue empeñado en proteger a terceros. En su caída, Vorcaro y el Banco Master dejaron un agujero estimado en 50.000 millones de reales (10.000 millones de dólares) y muchos miles de perjudicados, incluidos fondos públicos de pensiones.El banquero, el hombre que pagó dinerales a políticos de todos los colores para evitar el cierre de su banco por falta de liquidez, el que invirtió diez millones de dólares en una película biográfica de Jair Bolsonaro, el que tenía un contrato millonario con el bufete de la esposa de un juez del Tribunal Supremo, el que organizaba fiestas en el extranjero de cortar el hipo, se aferra a sus secretos. El Brasil de los poderosos respira aliviado. Por ahora.Vorcaro todavía disfruta de un cierto privilegio aparejado a la negociación de la confesión. Sigue preso en la comisaría de Brasilia donde Bolsonaro padre empezó a cumplir condena. El juez debe decidir ahora si lo manda a prisión, no sería en cualquier caso una de esas atestadas, que se caen a pedazos, donde manda el crimen organizado. También en la cárcel, la desigualdad brasileña se hace presente. Iría a una cárcel de alta seguridad.Sin televisión, Vorcaro mata las horas en la celda con la Biblia, biografías o algún libro sobre crisis del mercado financiero, según sus allegados contaron a O Globo. También ha trascendido que él se considera inocente, rechaza haber cometido ninguna irregularidad. El caso es que fundó y dirigía el Banco Master, conocido por los altísimos intereses que ofrecía a la clientela. Las autoridades lo liquidaron en noviembre pasado por falta de liquidez.El escándalo Master le ha estallado en la cara a Flávio Bolsonaro, candidato presidencial favorito de la derecha. El senador e hijo de expresidente ha caído en las encuestas desde que se supo que sí conocía al banquero Vorcaro, cosa que negaba. Y más. Cuando el banquero aún estaba libre, pero asomaban los problemas, invirtió 10 millones de dólares en el filme Dark Horse. Eso que convierte la biografía hollywodiense en una de las pelis más caras de Brasil y ha disparado las sospechas de corrupción y, en particular, de financiación irregular contra la familia Bolsonaro. “Han creado un nuevo género de ficción, ¿no? Cuando pides dinero a un banquero para hacer un filme antisistema”, ironizaba un miembro del Tribunal de Cuentas en Folha. Vorcaro y el banco Master irrumpieron en el panorama financiero con fuerza inusitada y, en pocos años, protagonizaron una gran expansión. Mientras, el empresario e inversor pagaba fiestas ultralujosas para su hija adolescente —15 cumpleaños en una isla privada de Bahamas— y veladas a la medida del quién es quién del Congreso y la judicatura brasileña: puros y whisky en un club del Londres más señorial y selecto. Los indicios apuntan a que, para salvarse de los inspectores que husmeaban en sus cuentas, el inversor acusado de fraude buscó la protección de personalidades poderosas.Información tributaria del banco Master, citada en una comisión parlamentaria de investigación, revela que hizo pagos millonarios por distintos servicios de consultoría a un expresidente, a un exministro que presentó al banquero Vorcaro al presidente Lula, a la esposa del juez Moraes… Viviane Moraes dirige el bufete familiar que firmó un contrato con la entidad de 25 millones de dólares por tres años. Según la policía, la entidad sufragó también estancias de lujo al presidente de la Cámara de Diputados, Hugo Motta, y a uno de los principales políticos del centro-derecha, Ciro Nogueira.Un año antes de que la entidad fuera liquidada por las autoridades, Vorcaro logró ser recibido por el presidente Lula en el palacio de Planalto en una reunión fuera de la agenda.La policía sigue analizando varios teléfonos móviles intervenidos a Vorcaro, detenido a punto de subirse a un avión privado para huir al extranjero. Tanto la corporación como la fiscalía mantienen la puerta abierta por si se decide a negociar, por tercera vez, una confesión, siempre y cuando la acompañe de información inédita y pruebas contundentes. Tiene muchas horas muertas por delante para leer y reflexionar.