Hija de la gran dudaMe gusta pensar que no se puede separar nada, que todo queda adherido a las p�ginas, como la grasa a los azulejos de una cocinaMiles de personas en la Feria del Libro de Madrid.EFEActualizado Martes,
junio
23:28Audio generado con IAPor supuesto que el mundo literario es tan absurdo, tan injusto y tan decepcionante como cualquier otro. Por supuesto que no triunfa lo bueno, aunque a veces s�; que no manda el talento, aunque a veces s�; que no se escribe pensando �nicamente en la literatura, aunque a veces s�. Exactamente como en cualquier otro mundo.Caminas por la Feria de Madrid bajo un sol que deja las figuras pixeladas, mal renderizadas por el calor, y ves una larga cola y al final est� Megan Maxwell. Y ves pasar a un amigo escritor, premiad�simo, que camina solitario, con cansancio de mula ilustrada. Y otra cola grotesca: firma Javier Castillo. M�s all�, una pareja de peque�os editores que resisten heroicos otro a�o de entusiastas p�rdidas, y otra cola m�s, pero ya ni estiras el cuello para ver qui�n se sienta a firmar.Y cuando cae la noche vas a la fiesta posterior, donde la literatura se traviste de antropolog�a. Y aunque t� sabes que el salseo no es privativo de los escritores, nadie a�ade mejores notas a pie de p�gina. Y te cuentan de un autor, no importa qui�n, que tiene aspecto de cervatillo intelectual, inofensivo: a la luz del d�a, en su taller, trata a las alumnas talentosas con sa�a para despu�s mandarles mensajes rugosos en la penumbra de lo privado. Sigue el manual del taxidermista sexual: primero humillaci�n, luego seducci�n, con la admiraci�n siempre fluyendo desde la uretra. Se ha acostado con media matr�cula. Incluso el d�a de su boda le escribi� a una alumna: �Me caso con ella, pero no dejo de pensar en ti�. �De verdad en el siglo XXI, ya abolidos los matrimonios de conveniencia, a alguien le funciona tan pat�tica ret�rica?Mientras, Megan Maxwell escribe. Escribe tres libros al a�o y afirma: �Cuando el amor es verdadero, siempre busca la manera de sobrevivir, incluso en las circunstancias m�s desafortunadas�.La semana anterior le hab�a dicho a mi marido: �Cari�o, empiezo a creer que algunos de nuestros amigos son drogadictos�. �Hay que separar al autor de la obra�, me respondi� �l. Y nos re�mos, pero la frase vuelve, como un cu�ado por Navidad. Hay que separar al autor de la obra.A m� me gusta pensar que no se puede separar nada, que todo queda adherido a las p�ginas, como la grasa a los azulejos de una cocina. Y que est� bien que as� sea. Que la literatura es eso escrito por seres imperfectos que habla de seres imperfectos.Pero esa noche me contaron tambi�n que el autor taxidermista le hab�a robado la idea de su �ltima novela a otra alumna del taller. Era el proyecto que ella hab�a llevado para trabajar. Una novela que ahora ocupa las mesas de novedades, que recibe buenas cr�ticas, una novela que yo ten�a ganas de leer. O quiz� ya no.Y s� que para algunos hombres, las mujeres no somos colegas ni siquiera disc�pulas, sino puro material, por obra y desgracia de Dios. Pero una cosa es tratar de robar un cuerpo y otra las ideas. A�n no s� por qu� lo segundo me escandaliza m�s. Y tampoco por qu� me escandaliza que me escandalice m�s.







