Cabo SueltoEn este pedazo de Espa�a donde la pol�tica lleva el veneno en el cuerpo y �ste baja fuerte por las calles, no conviene dar m�s alpiste al enemigo. La literatura puede ser un refugio nuclearEl escritor h�ngaro y premio Nobel L�szl� Krasznahorkai.AFPActualizado Lunes,
junio
23:01Audio generado con IAEl premio Nobel de Literatura h�ngaro L�szl� Krasznahorkai dice en entrevista a la compa�era Cristina Taglietti (Corriere della Sera) que "el mundo entero de la literatura est� perdido para siempre, desaparecer�". Lo deja caer como bajan algunas cosas del cielo y se reconoce pesimista sin alternativa. (Qui�n no sabe que el pesimista es en s� mismo guardi�n del muro de todas las lamentaciones). El pesimista total es un esp�cimen que mira alrededor con cierto desd�n y desprecia al confiado, al hedonista, al que goza de alguna inocencia salvaje mientras pasea en paz con el sol de frente. Para Krasznahorkai los alegres no saben lo que se pierden.Me parece, con respeto grande por el escritor, que caer�n otras cosas antes de que el mundo de la literatura y la literatura misma desaparezcan. No tengo f�rmula para demostrarlo, pero �l tampoco ha dado m�s pistas que su sola sospecha apocal�ptica. Los dos tenemos raz�n. Krasznahorkai lee y escribe desde los 20 a�os. El oficio de las letras le ha ido empujando a m�s vida. Por eso la literatura puede ser entendida como un centro irradiador de lo mejor que a veces les sucede a los hombres y las mujeres cualquier tarde. En unas p�ginas de novela, en un ensayo certero, en ese poema imprevisto que aparece al voltear una p�gina y prende por dentro un pu�ado de palabras donde se encuentra algo muy parecido a lo que sientes o a ti mismo, sucede la literatura. Tambi�n al recordar ese poema tiempo despu�s para dec�rselo a alguien. C�mo va desaparecer algo as�, antes se acaba la gente.Al pesimismo le veo otro inconveniente: suele observar el pasado no con examen de conciencia, sino como mitificaci�n de lo que se fue. El pesimismo afantasma y en cuanto le das la oportunidad de una buena noticia se desinfla un poco. Aprend� del pesimismo con los mejores al alcance de mi juventud: Cioran (gracias a Fernando Savater), Luis Cernuda, Alejandra Pizarnik, Baudelaire, Leopardi, Ag�ta Kristof, Samuel Beckett. Imposible no salir contento de haber encontrado a estos campeones del hast�o al principio del camino. El pesimismo, en su buena dosis, te obsequia con ganas de tomar una cerveza con los de siempre y contarles que esto se acaba, colegas. Pero antes, otra ronda.En este pedazo de Espa�a donde la pol�tica lleva el veneno en el cuerpo y �ste baja fuerte por las calles, no conviene dar m�s alpiste al enemigo. La literatura puede ser un refugio nuclear ante quien lleva la amargura en el cuerpo y adem�s le gusta. Yo prefiero el verano.






