EntrevistaApocal�ptico y visionario, el Nobel de Literatura h�ngaro celebra con esperanza la derrota de Viktor Orb�n y el cambio pol�tico en su pa�s. "Como en el siglo XIX, ha sido la juventud h�ngara la que ha salvado al pa�s". Dentro de unos meses publicar� la ir�nica 'La seguridad de la naci�n h�ngara'El premio Nobel de Literatura, L�szl� KrasznahorkaiCristina Taglietti (Corriere de lla Sera)Actualizado Lunes,
junio
08:57�A qu� teme hoy L�szl� Krasznahorkai? �A que nada cambie�, responde el escritor h�ngaro, ganador del Premio Nobel de Literatura 2025, vestido con ropa de colores claros y un sombrero panam�, elegante y afable en el bar de un hotel hist�rico de Trieste, donde pasa largas temporadas, igual que en Alemania.A finales de febrero visit� Barcelona para saldar cuentas por el viaje aplazado el pasado oto�o al calor de la concesi�n del galard�n de la Academia sueca. Justo por esas fechas, en noviembre, public� en Hungr�a su �ltimo libro, A magyar nemzet biztons�ga (La seguridad de la naci�n h�ngara), publicado en su pa�s por la editorial Magvet y que Acantilado traducir� en Espa�a pr�ximamente. En su pa�s, el largo mandato de Viktor Orb�n termin� en derrota el pasado 12 de abril, y el ascenso de P�ter Magyar marca el comienzo de una discontinuidad. Es dif�cil no partir de ah�, de la posibilidad de archivar un imaginario pol�tico que ha redefinido la relaci�n entre individuo, poder y naci�n.Krasznahorkai (Gyula, 1954) siempre ha contrarrestado esa imaginer�a con un estilo radical, resistente a cualquier simplificaci�n: La seguridad de la naci�n h�ngara no comenta los acontecimientos actuales, se distancia de ellos, pero de alguna manera los precede y los supera. El t�tulo sugiere un panfleto o un ensayo, pero es s�lo una peque�a pista falsa, nada ingenua, colocada al comienzo de una novela cuyo protagonista es Andr�s Papp, un entom�logo gentil y solitario, marcado por un defecto f�sico, que desde ni�o ha elegido el mundo de las mariposas como su h�bitat �porque no pican, no muerden�.Ya adulto, contin�a su investigaci�n en el Museo H�ngaro de Historia Natural, en medio de una maquinaria burocr�tica sin sentido que, en cierto momento, le encarga idear una estrategia para promover el orgullo nacional a trav�s de los lepid�pteros. Entonces entra en escena un hombre extra�o, un escritor con un nombre impronunciable, L�szl� Krasznahorkai, que se acerca a Papp y quiere sonsacar al entom�logo, bas�ndose en sus conocimientos cient�ficos, cu�l es el sentido de la vida y del proceso natural que la anima. Es decir: ��Por qu� la vida quiere tanto vivir?�, pregunta.Para saber m�s�Qu� tienen que ver realmente las mariposas con la seguridad nacional? �C�mo enlaza ambas cosas?En las �ltimas p�ginas del libro se habla de nuestra imagen de la realidad, diciendo que est� tan alejada de ella como, por ejemplo, la supuesta seguridad de Hungr�a frente a las mariposas. Es un punto de vista un tanto ir�nico, que pone de relieve c�mo hoy en d�a, si escuchas la televisi�n o la radio, oir�s casi exclusivamente noticias pol�ticas sobre Hungr�a. As� que el t�tulo se refiere a esta imagen politizada del pa�s. Obviamente, est� dirigido a los europeos del Este, no a los espa�oles. Sin embargo, la cuesti�n es esta: Hungr�a es mucho m�s que pol�tica. Cuando digo que ustedes, los espa�oles, siempre parecen muy felices, suelen decirme: �Eso es porque nunca nos has o�do hablar y discutir de pol�tica�. Pero s� que lo he hecho, y tambi�n he notado que cuando parece que est�n a punto de estallar siempre hay alguien que dice: �Vale, venga, hablemos de cosas serias�. Y normalmente las cosas serias son: ��Se le echa o no se le echa cebolla a la tortilla de patata?�.�Y no ocurre lo mismo en su pa�s?No, en Hungr�a una discusi�n pol�tica llega al punto del odio. Adem�s, entre quienes discuten siempre hay una mezcla de cobard�a, desagrado y exageraci�n. Uno se imagina que los h�ngaros siempre caminan como si estuvieran en un pantano, con los zapatos llenos de barro, con pasos pesados y lentos. Pero ahora, a partir del 12 de abril, debo rectificar. Al hablar de �h�ngaros� debemos restar a los j�venes que ganaron estas elecciones para nosotros. A mediados del siglo XIX, entre 1848 y 1849, hubo una ola de revoluciones en toda Europa. En Hungr�a, comenz� precisamente con los j�venes, tanto que a aquellos h�roes de entonces los llamaron, y a�n los llamamos, �la juventud de marzo�, porque el levantamiento estall� el 15 de marzo. Y as�, tanto ahora como en el futuro, quiero agradecer a la juventud de abril por estos maravillosos e impactantes resultados electorales, pues igual que ocurri� entonces ha sido la juventud h�ngara la que ha salvado al pa�s.�Cambiar�n las cosas tan significativamente tras la proclamaci�n de Magyar como primer ministro?Habr� diferencias fundamentales e importantes. Quienes est�n al mando, sin duda, reintegrar�n a Hungr�a a Europa. Por supuesto, tambi�n debemos ver cu�ntos, y por cu�nto tiempo seguir�n este camino europeo. En Hungr�a quedan aproximadamente dos millones de partidarios del gobierno anterior, cada vez menos, porque obviamente, cuando se pierde, las cifras disminuyen. Digamos que un mill�n y medio seguir� viviendo en el pa�s, consciente de c�mo durante a�os las autoridades les han mentido con crueldad y arrogancia. As� pues, aunque los �j�venes de abril� corren con ligereza hacia Europa, todav�a hay un mill�n y medio de personas que a�n tienen los zapatos llenos de barro y siguen arrastr�ndose lenta y pesadamente. El partido Fidesz de Orb�n ten�a un lema que dec�a algo as� como: �No dejaremos a nadie en el camino�. Ahora, estos j�venes de abril, mientras corren con ligereza, les dir�n a quienes luchan con los zapatos llenos de barro: �Quienes no vengan se quedar�n atr�s�.Palabras como seguridad y naci�n se repiten con mucha frecuencia en los debates que tienen lugar en diversos pa�ses de Europa, �qu� opina de esto?Es verdad que el lenguaje se ha manipulado y tergiversado en todas partes, como sugiere. Sin embargo, lo ocurrido recientemente en Polonia, lo que est� sucediendo en la Rep�blica Checa [se refiere al giro a la derecha de ambos Estados en 2025] pero, sobre todo, ahora en Hungr�a refuerza claramente la necesidad de avanzar en esta direcci�n. Es una se�al de esperanza para toda Europa: significa que, incluso en una situaci�n tan cr�tica, existe la posibilidad de retomar el buen camino. Ahora s�lo nos queda actuar con la sociedad h�ngara y tratar de preservar ese camino.Vayamos al origen de esta nueva novela. Del personaje de L�szl� Krasznahorkai se dice que el proceso literario se desarrollaba principalmente en su mente: "Por lo general, alguien o algo ven�a y lo tocaba por detr�s, le llegaba una imagen, una figura humana silenciosa o incluso un simple gesto, cosas as�, a las que �l llamaba 'impulsos indirectos'". �C�mo se convirti� en personaje de un libro suyo?En realidad, esto es lo �nico que podr�a aplicarse a m� de todo el Krasznahorkai del libro. Siempre he tratado de evitar responder a la pregunta: ��C�mo escribes?�. A veces, cuando no quer�a parecer completamente loco diciendo cosas graciosas o extra�as, he encontrado esta explicaci�n: escribo en mi cabeza, como hac�a el poeta alem�n H�lderlin. En realidad, esta es una pregunta extremadamente privada, como si alguien me preguntara con qu� frecuencia me cambio los calcetines. Sin embargo, he tenido que pensar bien una respuesta ya que me lo preguntan a menudo, as� que vamos all�. Es un poco como si, en este espacio de no existencia, llegaran im�genes de personajes particulares, extra�os, fascinantes, con frases o fragmentos de frases. Estoy caminando, por ejemplo, por Trieste, por Via Mazzini, y en cierto punto me digo a m� mismo, bueno, casi llego a la estaci�n donde hay una helader�a famosa y muy buena -hay mucha discusi�n en Trieste sobre cu�l es la mejor de la ciudad- y veo a este se�or Papp caminando a mi lado. Pasa a mi lado y su problema f�sico llama mi atenci�n, tanto que la helader�a pasa a un segundo plano. Su forma de caminar refleja todo su destino."Como mis libros siempre han sido un fracaso, he intentado compensarlo cada vez escribiendo otro mejor. Espero poder dejar de escribir alg�n d�a, pero no s� si lo lograr� nunca"�Y es entonces cuando surge la literatura? �C�mo ocurre este proceso?Digamos que de estos fragmentos de frases surge una palabra que se vuelve particularmente importante, me quita la paz y, con el tiempo, atrae otras palabras y se convierte en una frase, en una melod�a, en una pieza musical. Se hace cada vez m�s larga y cuando siento que est� completa, empiezo a escribirla. As� pues, llega a m� y mi �nica tarea es escribir a Andr�s Papp dentro de nuestra realidad. Su estado tambi�n trae consigo otros personajes. Entre ellos, en esta ocasi�n, L�szl� Kraszanahorkai, que no es igual que yo, obviamente, sino una versi�n l�dica de m�. A trav�s de �l puedo contar muchas cosas que no dir�a por modestia.Como, por ejemplo, esa gran pregunta de la novela: "�Por qu� la vida quiere vivir tanto?".A m� tambi�n me interesa mucho esa cuesti�n as� que, sin duda, es un v�nculo entre el personaje y yo. Y como yo tambi�n lucho por encontrar una respuesta a esto desde hace a�os, me divierte un poco ver que ni siquiera el escritor de mi libro, que cree poder hallarla en el entom�logo -es decir, en la ciencia-, la consigue. Obviamente, nada es completamente aleatorio en este libro. El hecho de que este cient�fico sea entom�logo y de que exista una discrepancia entre su condici�n f�sica y la belleza et�rea de las mariposas que estudia no es casualidad. Y, obviamente, espero que el lector tambi�n capte el paralelismo entre esta ligereza, esta gracia de las mariposas con su vida y muerte ef�meras, y la gravedad de la pregunta humana que, un poco como las mariposas, de ser una cuesti�n seria se vuelve ligera y casi insignificante al final.Entre el escritor y el entom�logo termina surgiendo una amistad, �por qu�?La confianza de Andr�s ha sido traicionada muchas veces a lo largo del tiempo, incluso por su apariencia. Ha sufrido muchas decepciones, pero logra creer que este hombre busca su amistad, no s�lo la respuesta a su pregunta. La amistad es un tema recurrente en todos mis libros: dos personajes aparentemente muy distantes; uno lo cree todo, el otro nada; uno conf�a, el otro no. Y, sin embargo, de alguna manera, se crea entre ellos un afecto que podemos llamar amistad.Krasznahorkai personaje se presenta ante Papp dici�ndole que quiere escribir su �ltimo libro. El mismo d�a en que usted gan� el Premio Nobel, hace unos meses, se corri� la voz de que realmente quer�a dejar de escribir. �Qu� hay de cierto en ese rumor?En realidad, es una frase que he repetido despu�s de cada uno de mis libros, ya desde los a�os 80, s�lo que la primera vez la oyeron pocos, ahora muchos m�s. En mi vida quer�a hacer el bien, �no escribir! Y pensaba que si escrib�a un buen libro, parar�a. Pero como mis libros siempre han sido un fracaso, he intentado compensarlo cada vez escribiendo otro mejor, siempre con la idea de abandonarlo definitivamente. As� que puedo decir que realmente espero poder dejar de escribir alg�n d�a, pero no s� si lo lograr� nunca.Habla de hacer el bien, �qu� quer�a ser de ni�o?Depende. Cada mes ten�a ideas diferentes; me interesaba todo. De ni�o, una costumbre hac�a suspirar a mis padres: me encantaba el olor a gasolina. En aquella �poca, los coches en Hungr�a ten�an un olor a di�sel terrible. Mi padre dec�a: �Quiz�s se haga ingeniero y consiga que estos gases de escape huelan menos...�. Yo quer�a ser pintor, astronauta, cuidar caballos y otras cosas. Y en cambio, bueno, lo que sali� es quien soy ahora. Pero la m�sica siempre me ha acompa�ado. Tocaba el piano -free jazz americano, Thelonious Monk...- y hasta los 17 a�os incluso toqu� en un grupo de beat: Cream, Hendrix, los Rolling Stones..."�Me pregunta si me gusta mi obra? s� que he ganado el premio nobel pero a�n no me lo creo. No considero que nada de lo que he escrito merezca estar en el olimpo de la literatura"Volviendo al tema de abandonar la escritura: el problema, como dice la novela, es que incluso el silencio debe decir algo, �no?Si entras en cualquier librer�a te das cuenta de la alarmante cantidad de libros de mala calidad que existen, mal escritos y sin inter�s. Y no me refiero s�lo a Espa�a; es un problema en Estados Unidos, por no hablar de Asia. �Cu�ntos de estos vol�menes tienen alg�n valor? �Y cu�ntos leen libros valiosos? Hasta la d�cada de 1960 la literatura era un factor capaz de influir en la sociedad. A partir de la d�cada de 1970, perdi� r�pidamente esta capacidad. Piensa en los j�venes de hoy: �cu�ntos de ellos todav�a saben leer? Y entre los que saben, �cu�ntos minutos pueden dedicar a la lectura? Estamos presenciando un cambio: hoy, la literatura es simplemente el signo de una crisis social. Es una despedida: adi�s, fue una hermosa historia que abarc� miles de a�os, pero ahora, adi�s. Muchos creen que la literatura sobrevivir� heroicamente. No tienen en cuenta que antes de la escritura, la humanidad ya exist�a. Lo que pido en mis oraciones a San Justo es que, al menos, el hombre no olvide c�mo hablar.�Debemos entender entonces su estilo de escritura mel�dico y fluido, con pasajes largos e hipn�ticos, un intento de resistencia ante esta simplificaci�n contempor�nea que comenta?Realmente no puedo responder a eso porque surgi� de forma completamente natural. Desde que empec� a escribir utilic� frases largas, et�reas y con un estilo que recordaba al lat�n. Empec� a escribir bastante tarde; desde mi adolescencia hasta los veintitantos, siempre estuve involucrado en la m�sica. Pensaba en componer, as� que cuando sent� la necesidad de escribir ya ten�a ese estilo musical que me caracteriza hoy.Tomemos como una provocaci�n eso de que todos sus libros sean fracasos. �Hay al menos uno al que le tenga especial cari�o?No, de verdad, no es una provocaci�n. �Me pregunta si me encantan mis propios libros? No. Hay otros que para m� s� que representan los pilares del Olimpo de la literatura global, pero desde luego ah� no entra ninguno de los que yo he creado.Pero sabe que la Academia Sueca y, evidentemente, muchos lectores no opinan as�, �no?Por decirlo brevemente, s� que he ganado el Premio Nobel de Literatura pero a�n no me lo creo. Muchos de los que lo han recibido antes que yo, como Samuel Beckett, est�n en este Olimpo que le digo, y me cuesta imaginarme entre ellos. Digamos que, normalmente, para contemplarlos ten�a que alzar la cabeza, como si mirara al cielo. Y ahora mi cabeza est� en esta posici�n. S�lo puedo decir que mis libros aspiran a la belleza, y si el comit� del Nobel, inesperadamente, consider� que esta aspiraci�n merec�a el galard�n, creo que fue una decisi�n valiente.�Y qui�nes, adem�s de Kafka o Dostoievski, hay en ese Olimpo que hayan alimentado su inspiraci�n?Retrocedamos a�n m�s. Homero, claro, e incluso Jenofonte. Tomemos la An�basis: ya a un tercio de su lectura me di cuenta de que no es un tratado hist�rico, sino una novela. Leerla fue una experiencia impactante. Tambi�n podr�a mencionar a Dante o a Cervantes, y no porque hablemos de Espa�a. No se trata solo de autores, sino tambi�n de personajes, por ejemplo, Myshkin, el idiota de Dostoievski, que para m�, es una persona en mi vida, est� presente en nuestra realidad, en nuestro d�a a d�a. Podr�a decir lo mismo de algunos personajes de Kafka y de muchos, muchos otros. Y vamos a perder todo esto... S� que lo que venga despu�s podr�a ser igual de rico, fant�stico y hermoso, ya hay muchas personas que viven esa vida sin literatura, pero me parece terrible.�Entonces est� convencido de que todo este acervo se perder� para siempre? �No hay soluci�n?El mundo entero de la literatura est� perdido para siempre, desaparecer�, ahora mismo no tengo ninguna esperanza de que, tal como lo conocemos, sobreviva. Por eso tambi�n creo que los mejores logros literarios son aquellos en los que el escritor se despide, se marcha. Como dije antes, mi esperanza es que al menos la capacidad de comunicarse permanezca intacta, que incluso si el primer gesto de una persona al conocer a alguien es golpearlo en la cabeza, antes de hacerlo, deber�a decir: �Te voy a golpear en la cabeza ahora�. Y quiz�s eso genere una conversaci�n, quiz�s la otra persona responda: �Vamos, no hagas eso...�.�Realmente es tan pesimista?El pesimista ve las cosas peor de lo que son, el optimista las ve mejor. Yo no encajo en ninguna de las dos categor�as, s�lo soy realista. Pero la situaci�n es desesperada, desde luego.








