Roberto Molina Barreto fue reelecto para un cuarto periodo en la Corte de Constitucionalidad (CC), por designación del Congreso de la República, en medio de señalamientos de sectores de posibles presiones de Estados Unidos para revalidar su mandato.

Ahora, a dos meses después de iniciar la nueva magistratura, el desgaste crece y en la opinión pública se ha generado una narrativa de división y conflictos entre los magistrados.

Molina Barreto reconoce cierta fricción con la actual presidenta de la CC, Anabella Morfín, designada por el Ejecutivo, por asuntos administrativos que no se están realizando de una manera adecuada y afectan el trabajo y la imagen de la institución.

Además, el magistrado sugiere que parte de las críticas hacia su trabajo provienen de grupos que desde el Ejecutivo lo tratan de convertir en enemigo público, luego de que se agotó la narrativa en contra de Consuelo Porras, que dejó el Ministerio Público (MP).

Ayer usted emitió una nota interna en donde decide apartarse de los casos relacionados con la Universidad de San Carlos de Guatemala. ¿Qué le lleva a tomar esta decisión?