WASHINGTON.- Ninguna otra selección de las 48 que participa en este Mundial concita tanta atención extrafutbolística como la de Irán. Mientras a miles de kilómetros el gobierno de Donald Trump y el régimen de los ayatollahs se encaminan a firmar el viernes un complejo acuerdo de paz para poner fin a la guerra en Medio Oriente, el debut del equipo persa en Los Ángeles -un vibrante empate contra Nueva Zelanda anoche- quedó marcado por nuevas controversias por los visados, reclamos airados, protestas y una inusual visita de Gianni Infantino al vestuario iraní que seguramente no terminó como el presidente de la FIFA buscaba. Consciente del inédito combo de dificultades que enfrenta el combinado iraní en este Mundial, Infantino -un estrecho aliado de Trump- intentó aquietar las aguas ante todo el plantel y su director técnico, Amir Ghalenoei, minutos después de terminado el partido en el SoFi Stadium. “Gracias por estar aquí, estoy orgulloso. Sé lo que están pasando, lo entiendo, pero son más fuerte que todo. Y están enviando un mensaje fuerte al mundo entero. Esta noche unieron a todo el estadio detrás de ustedes", les dijo Infantino, lo que despertó algunos aplausos.“Y si el entrenador necesita un atacante, estoy para jugar con ustedes el próximo partido”, bromeó a continuación, al abrazar a Ghalenoei entre risas. El presidente de la FIFA no tenía mucho tiempo, ya que el plantel tenía que apurar su salida del estadio para abordar el vuelo que lo llevara de regreso a Tijuana, su lugar de concentración en el norte mexicano, tras serle negada la posibilidad de pasar la noche en Estados Unidos. El momento de distensión que había generado Infantino se esfumó rápidamente, y de las sonrisas Ghalenoei pasó a un duro discurso que -traductor mediante- sorprendió al propio Infantino. “Quizá seamos la selección más oprimida de la historia de los mundiales”, le espetó en la cara al mandamás de la FIFA.Mohammad Mohebbi celebra su gol en el partido entre Irán y Nueva Zelanda, en Los Angeles.FREDERIC J. BROWN - AFP“Gracias, señor presidente, por su recibimiento. Sé que no es fácil tenernos aquí. Pero déjeme hablarle desde el punto de vista humano y técnico. Somos la nación más oprimida del Mundial por las condiciones que crearon para nosotros, que son una clara injusticia para este equipo”, amplió Ghalenoei, en un discurso que se extendió varios minutos en un vestuario con clima enrarecido.El entrenador, de 62 años y con una larga trayectoria en el fútbol de su país, remarcó que en su excursión a Los Ángeles para el debut mundialista no tenían la compañía del presidente de la Federación de Fútbol de Irán, Mehdi Taj, ni al team manager ni al equipo de comunicación, por las restricciones de visados impuestas por el gobierno de Trump en medio del conflicto bélico con el país persa.“Miembros del staff técnico están haciendo ese trabajo. Es una injusticia”, se quejó el director técnico, que aprovechó el momentum ante las cámaras para seguir con su catarata de reclamos. Tras llegar a Tijuana, a 15 miembros del staff del seleccionado se les denegó el visado para entrar en Estados Unidos (luego cuatro de ellos las recibieron).“Necesitábamos dos semanas de adaptación porque la diferencia horaria con nuestro país es de 10 horas y media. No quieren que vengamos dos días antes [a los partidos, que Irán disputa en Los Ángeles y Seattle]. Después del partido necesitamos recuperación, pero no podemos porque tenemos que subir ya al avión de vuelta. Y lo mismo para el próximo partido”, amplió. Serio y en silencio, Infantino apenas asentía con la cabeza.Hinchas iraníes despiden al plantel del seleccionado en Tijuana antes de partir hacia Los Ángeles para el debut en el Mundial. Anadolu - AnadoluRegreso inmediato a MéxicoLa última alteración en los planes del equipo iraní llegó horas antes del partido con Nueva Zelanda. El seleccionado tenía previsto pasar la noche del lunes en Los Ángeles, pero por un cambio de planes de último momento de las autoridades norteamericanas se le exigió regresar de inmediato a Tijuana.“Espero que la FIFA actúe con un poco más de fuerza para que al equipo no se le falte al respeto, porque aprendimos de usted que el fútbol es un espacio de humanidad, pero el anfitrión nos quitó un poco de esa humanidad y placer”, cerró Ghalenoei, con una referencia directa a Estados Unidos, el principal organizador del Mundial que comparte junto a México y Canadá.Infantino se quedó con la última palabra e improvisó otro mensaje unificador, pero sin respuestas a los reclamos. “Esto solo es el principio del Mundial, están escribiendo la historia, todo el mundo está mirándolos. Sigan jugando con el corazón por sus familias, sus amigos, su gente y todo el mundo que se está enamorando de Irán", dijo. “Son más fuerte que todo, son más fuerte que todo”, reforzó por duplicado, con gestos con los puños cerrados.Minutos antes, Irán se había convertido en el primer seleccionado en participar en una Copa del Mundo organizada por un país con el que está en un conflicto abierto -con expectativa de que sellen una salida el viernes en Ginebra-, que incluso había generado serias dudas sobre su participación.Las quejas iraníes no quedaron solo en su entrenador, y hubo jugadores que también alzaron la voz en sus diálogos post partido con periodistas, entre ellos el capitán del equipo, Mehdi Taremi, y el mediocampista Mohammad Mohebi, que generó polémica con el festejo de su gol con el gesto simulando una pistola.“Todo ha sido un verdadero desastre para nosotros”, fustigó Taremi en zona mixta. “Seguimos teniendo problemas. Tenemos que salir de Los Ángeles ahora mismo, y eso no es bueno para nosotros ni para el fútbol, ​​porque en el Mundial hay que prepararse adecuadamente para el siguiente partido. Es mucha tensión para los jugadores, el cuerpo técnico y todos los demás. Pero no contamos con ese apoyo y creo que la FIFA tiene que ayudarnos más de lo que lo hace“, disparó.Al ser consultado sobre si tenía algún mensaje para Trump, Taremi respondió con cierto fastidio, una reacción similar a la de la conferencia de prensa previa al partido con Nueva Zelanda en la que se consultó muy poco del juego y mucho de los aspectos extrafutbolíticos que envuelven al seleccionado iraní.“Estoy acá para jugar al fútbol. Estamos cansados ​​de hablar de [política]. Si nos ayudan, estaremos muy agradecidos. Si nadie nos ayuda, no importa. Queremos paz, que es el mensaje de la FIFA“, señaló. ”Veamos qué pasa en el futuro”, advirtió Taremi.El hecho de que el debut de Irán en el Mundial fuera en Inglewood -una ciudad del condado de Los Ángeles, la de mayor población de iraníes fuera de su país (se estima en más de 500.000 con los descendientes)- había sumado un condimento extra al partido. Muchos opositores al régimen protestaron el lunes antes del partido, al grito de “¡Nunca más ayatollahs!”, “¡Libertad para Irán!”, mientras exhibían la antigua bandera del país (verde, blanca y roja con el león con la espada y el sol), que existía antes de la revolución islámica de 1979 que instauró el régimen actual.La FIFA mantuvo la prohibición de ingresar a los estadios del Mundial con la bandera prerrevolucionaria de Irán al considerarla como un accesorio político. La inmigración iraní a esa área de la costa oeste de Estados Unidos se disparó tras aquel episodio histórico que marcó al país, y llevó a que la zona fuera bautizada “Tehrangeles”.En las últimas horas, por otra parte, el seleccionado iraní se topó con otra mala noticia de corte migratorio. El visado del extremo Mehdi Torabi para entrar a Estados Unidos venció tras el partido contra Nueva Zelanda, según informó la agencia estatal iraní IRNA.El festejo de los jugadores iraníes en uno de los goles contra Nueva Zelanda, en Los Ángeles.Andre Penner - APEl jugador contaba con un visado de entrada única en lugar de uno de ingresos múltiples, a pesar de que el equipo se aloja en Tijuana y tiene que viajar a disputar sus partidos en suelo norteamericano.“La Federación de Fútbol de Irán inició los trámites para obtener un nuevo visado para Torabi, a fin de que pueda acompañar a la selección en sus próximos partidos”, añadió IRNA sobre el jugador del del Tractor S. C. de la liga local.Torabi, de 31 años, es un partidario público del gobierno iraní, y llegó a lucir una remera en apoyo al líder supremo Ali Khamenei, quien murió en el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel del 28 de febrero que dio inicio a la guerra. Incluso quiso regalarle una pelota de fútbol durante las extendidas protestas contra el régimen en 2022 por la muerte de la joven Mahsa Amini, tras su arresto por presuntamente haber violado el estricto código de vestimenta impuesto a las mujeres.Tres años antes, en 2019, Torabi se había levantado la camiseta en un festejo para mostrar un mensaje de apoyo al régimen teocrático durante otra serie de protestas en Irán. “El único camino para la salvación del país es seguir las órdenes del líder”, fue su mensaje.El hecho de que el partido inaugural de Irán de esta Copa del Mundo se haya hecho a las afueras de Los Ángeles, la ciudad con la mayor población de iraníes fuera de Irán, muchos de los cuales llegaron después de la revolución islámica de 1979, solo se sumó a las ansiedades.Mundial 2026IránEstados Unidos