Irán demostró su amor propio y orgullo al reponerse e igualar las dos veces que Nueva Zelanda se adelantó en el marcador en Los Ángeles en el debut del Mundial (2-2) pero también lo hizo delante del presidente de la FIFA, al que expusieron lo que consideran agravios. “Quizás seamos la nación más oprimida en la historia de los Mundiales”, le reprendió el seleccionador persa.Gianni Infantino quiso bajar al vestuario del conjunto iraní para animar al grupo después de que su estreno estuviese marcado por el conflicto bélico que Estados Unidos ha empezado contra su país. Pero se encontró con que Amir Ghalenoei, el técnico de Irán, no se calló las quejas y le regañó enfrente de las cámaras.Las quejas“Las condiciones son una clara injusticia para este equipo”, le espetó el técnico al mandatario“Gracias señor presidente por su recibimiento, sé que no es fácil tenernos aquí. Pero déjeme hablarle desde el punto de vista humano y técnico. Somos la nación más oprimida del Mundial por las condiciones que han creado para nosotros, que son una clara injusticia para este equipo”, espetó Ghalenoei.El seleccionador estuvo hablando casi tres minutos mientras un traductor le traducía a Infantino las críticas que le exponían. “No tenemos al presidente del Federación con nosotros, no tenemos al team manager con nosotros aquí ni al equipo de comunicación. Miembros del staff técnico están haciendo ese trabajo. Es una injusticia”, enumeró el técnico, que no se quedó ahí. “Necesitábamos dos semanas de adaptación porque la diferencia horaria con nuestro país es de 10 horas y media. No quieren que vengamos dos días antes. Después del partido necesitamos recuperación pero no podemos porque tenemos que subir ya al avión de vuelta. Y lo mismo para el próximo partido”, prosiguió.“Quizás seamos la selección más oprimida de la historia de los Mundiales”, reflexionó delante de todos los jugadores.Tras la reprimendaInfantino acabó con un mensaje positivo: “Estáis escribiendo la historia. Sois más fuertes que todo”, les repitióPor eso, Ghalenoei, de 62 años, se atrevió a pedir a Infantino que tome medidas. “Espero que la FIFA actué con un poco más de fuerza para que el equipo no sea faltado al respeto porque hemos aprendido de ti que el fútbol es un espacio de humanidad pero el anfitrión nos ha quitado un poco de esa humanidad y placer”, le reclamó.A Infantino, que incluso había tratado de ser gracioso (“Si se necesita un atacante, vengo yo para el siguiente partido”), el detalle de animar a la selección de Irán se le torció. De vez en cuando asentía con la cabeza. Y quiso terminar con un mensaje positivo. “Esto solo es el principio del Mundial, estáis escribiendo la historia, todo el mundo está mirándoos. Seguid jugando con el corazón por vuestras familias, vuestros amigos y vuestra gente. Todo el mundo está enamorándose de Irán. Sois más fuertes que todo”, repitió dos veces. Periodista que cubre la información de Deportes en La Vanguardia desde 2006. Vibra con el fútbol y el ciclismo. Asiduo del Camp Nou, de Castalia y de los puertos del Tour