El PP lleva tiempo mojando pan y ahora vive instalado en la “semana fantástica del sanchismo”. Con varias causas judiciales en el horizonte que afectan al entorno de Pedro Sánchez, los populares han encontrado una oportunidad para seguir en clave de ataque permanente y hacer de los problemas de los socialistas una enmienda a la totalidad del proyecto del presidente español. Desmedido, pero nada nuevo ni singular del PP.La puesta en escena, eso sí, tiene su punto grotesco, quizás como signo de los tiempos. Y es que el secretario general del PP, Miguel Tellado, ha llegado a publicar un TikTok en el que se presenta como seleccionador de fútbol. Su alineación mezcla nombres y casos: el ex fiscal general del Estado, Begoña Gómez, Santos Cerdán, Paco Salazar, José Luis Ábalos y todo lo que pueda reforzar la idea de un PSOE rodeado de problemas judiciales.No es creíble presentar cualquier causa incómoda como una operación políticaEs la técnica de la tinta del calamar. Todo vale, para contaminar. Pero esta es una fórmula que ni es el PP quien primero la practica ni el PSOE quien la sufre. Por desgracia, la política a menudo funciona así: la suma de titulares acaba pesando (y ensuciando) tanto o más que los hechos.El ex ministro José Luis Ábalos declarando el Tribunal Supremo.ACNAhora bien, una cosa es denunciar excesos de señalamiento y otra convertir cualquier investigación en lawfare . Aquí el PSOE corre el riesgo de errar. No resulta convincente presentar cualquier causa incómoda como una operación política.Porque hay causas y causas. Y porque no todas encajan en el mismo relato. El concepto de lawfare puede describir determinadas actuaciones, pero se convierte en un escudo demasiado cómodo cuando se aplica de forma indiscriminada. Termina sirviendo para evitar el debate político sobre conductas que pueden ser legítimamente cuestionadas.El caso de José Luis Rodríguez Zapatero es especialmente delicado. Durante años fue referencia moral para el PSOE y un talismán electoral de Sánchez. Por eso es tan difícil separar al Zapatero político del Zapatero hombre de negocios.Las sospechas conocidas chocan con un discurso socialista que ha hecho hincapié en la justicia fiscal y en la necesidad de contribuir al sostenimiento de los servicios públicos. Esta potencial contradicción entre el discurso del partido y una posible condena, entre otras, por contrabando de joyas para evadir el pago de impuestos, tiene una dimensión política evidente, al margen del desenlace judicial.El PSOE tampoco puede olvidar que cuando otras formaciones quedaron afectadas por escándalos de corrupción, no destacó precisamente por la prudencia. En Catalunya, ante los casos que afectaron a Convergència o al entorno de Jordi Pujol, sus conclusiones políticas solían llegar mucho antes que las sentencias.La lección, por tanto, es conocida, pero sigue pendiente de aplicación. Ni todo es corrupción ni todo es lawfare . Ni todo es política ni todo es justicia. La credibilidad se construye manteniendo el mismo criterio cuando los problemas afectan a los demás y cuando llaman a la puerta de casa.
No todo es ‘lawfare’, por Toni Aira
El PP lleva tiempo mojando pan y ahora vive instalado en la “semana fantástica del sanchismo”. Con varias causas judiciales en el horizonte que afectan al entorno de Pedro Sánchez, los populares han encontrado una oportunidad para seguir en clave de ataque permanente y hacer de...













