Antes de empezar, ¡estamos de estreno! Inauguramos nuevo boletín, sobre el acceso a la vivienda. Nuestro redactor especializado, Germán Aranda, analizará cada viernes la actualidad de la crisis habitacional y por qué la vivienda empobrece a millones de personas y enriquece a unas pocas (no sé si has pensado alguna vez la cantidad global de dinero que varios millones de inquilinos transfieren cada mes a muchísimos menos y más adinerados propietarios). Aquí te dejo la info del boletín y aquí el enlace directo para suscribirte.

Vamos entonces con lo nuestro. Y lo nuestro, de momento al menos y tiene pinta de que va para rato, son las protestas docentes por media España. Lo último es que más de 20 organizaciones de todo tipo de Madrid (sindicatos varios, profesorado, estudiantes, familias, personal de administración) han decidido que van a la huelga indefinida el próximo curso. Falta por cerrar la fecha y otras cuestiones, hay que poner de acuerdo a mucha gente, pero a menos que el Gobierno de Ayuso haga algo de aquí a septiembre, lo que es poquísimo probable, habrá paro.

Las reivindicaciones no son especiales ni muy diferentes de las que hacen sus compañeros valencianos o catalanes estos días: mejores salarios (y en este punto los madrileños tienen argumentos), más recursos en general (la región es la que menos invierte por alumno del país), más profesorado, más especialistas de atención a la diversidad, menos horas lectivas semanales (Madrid es de las pocas regiones que no las ha bajado tras subirlas en 2012) o más plazas públicas de Formación Profesional (el mercado privado se ha multiplicado en la región en los últimos años).