EditorialSe mensaje� con Leire D�ez la misma ma�ana de domingo en que, tras la publicaci�n por este diario de los mensajes entre S�nchez y �balos, se orden� abrir una investigaci�n interna contra la unidad que investiga las causas que afectan al PSOEEUROPA PRESSActualizado Martes,

junio

00:16Audio generado con IALa comparecencia de Mercedes Gonz�lez hoy en el Senado debe servir para aclarar si la directora general de la Guardia Civil actu� al servicio de la instituci�n que encabeza o si, como apuntan todos los indicios, lo hizo al servicio de la trama socialista que pretendi� desacreditar a la Unidad Central Operativa. El �ltimo informe de la UCO eleva un pelda�o m�s la gravedad del caso Cloacas: Gonz�lez y Leire D�ez se mensajearon la misma ma�ana de domingo en que, tras la publicaci�n por parte de este diario de los mensajes entre Pedro S�nchez y Jos� Luis �balos, se orden� abrir una extra�a investigaci�n interna contra la unidad que investiga las causas que afectan al PSOE, al Ejecutivo y al entorno de S�nchez.El dato es demoledor. Incluso despu�s de saberse que Gonz�lez minti� al afirmar que nunca se hab�a reunido con la fontanera, cuando en realidad lo hab�a hecho en al menos dos ocasiones, tal y como tuvo que reconocer. Lo que ahora acredita la UCO es un intercambio operativo de mensajes a las 9.16 horas de la ma�ana del 11 de mayo de 2025 y, apenas dos horas despu�s, la activaci�n de una investigaci�n interna contra los agentes. Resulta imposible despachar esa secuencia como una coincidencia irrelevante. M�s a�n cuando el propio informe se�ala que uno de esos rastros es compatible con el borrado de una conversaci�n previa y que Gonz�lez activ� en ese mismo chat la desaparici�n autom�tica de mensajes.Quien ostenta la mayor responsabilidad de la Guardia Civil ha mantenido comunicaciones opacas con quien ha resultado investigada por integrar una presunta organizaci�n criminal dedicada a sabotear causas judiciales sensibles. Y tras esos mensajes, impuls� diligencias contra los agentes que investigan al poder. La sospecha ya no es s�lo pol�tica: afecta al n�cleo institucional. Si quien debe proteger a la UCO participa, directa o indirectamente, en una operaci�n para amedrentarla, el Ministerio del Interior queda convertido en un instrumento de guerra sucia.Gonz�lez est� obligada a aclarar qu� habl� con Leire D�ez, por qu� borr� esos mensajes y si inform� de todo ello a Fernando Grande-Marlaska o a Pedro S�nchez. Una instituci�n esencial del Estado no puede estar dirigida bajo la sombra de la cloaca.