“Nunca, jamás”. Estas dos palabras han sido las más repetidas por la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, durante su comparecencia este martes en la Comisión de Interior del Senado para dar cuenta de sus encuentros con la exmilitante socialista Leire Díez, presunta cabecilla de la trama gestada para supuestamente entorpecer investigaciones policiales y judiciales. González las ha utilizado para negar de manera rotunda y reiterada que hubiera intentado interferir en las investigaciones de la Unidad Central Operativa (UCO) al frente de las principales investigaciones que afectan al Gobierno y al entorno familiar de Pedro Sánchez. “Yo no controlo a nadie por la puerta de atrás”, ha añadido la directora, cuya comparecencia continúa en estos momentos.La intervención de González en el Senado se produce un día después de que trascendiera públicamente un nuevo informe de la UCO sobre la supuesta trama de Leire Díez, en el que se incide en los contactos que la máxima responsable de la Guardia Civil mantuvo con la ahora exmilitante socialista, con tres encuentros presenciales ―los días 30 de septiembre y 20 de diciembre de 2024 y el 2 de abril de 2025― una vez estaba ya al frente del instituto armado y que han sido reconocidos por la propia directora. En el documento policial, los investigadores destacan además que González supuestamente conocía “al menos desde” el 8 de mayo de 2025 la existencia de la presunta operación de descrédito contra el instituto armado gestada presuntamente desde la red de Díez para interferir en sus investigaciones sobre el PSOE, el Gobierno y el entorno familiar de Pedro Sánchez. La UCO pone en este último informe el foco en un hecho producido tres días después de esa última fecha: en el chat de WhatsApp entre González y Díez se activó el borrado automático de mensajes, que los agentes interpretan como “compatible con que se haya eliminado una conversación previa e iniciado una nueva”. Para entonces, la directora general había sido informada de la existencia de dos “notas de despacho” ―documento interno de la Guardia Civil en el que los agentes comunican a sus superiores hechos que consideran relevantes― elaboradas por la Jefatura del Servicio de Información y la propia UCO en las que sus responsables alertaban sobre la supuesta relación de ella con Díez.González admitió, a través de una nota de prensa, los encuentros, aunque los situó siempre fuera del edificio oficial de la Dirección General y desligó su contenido de sus responsabilidades al frente de la Guardia Civil. En este sentido, recalcó que “jamás” había “participado en ninguna operación contra ninguna unidad de la Guardia Civil” ni “interferido en ninguna investigación”. En aquella comunicación, la directora del instituto armado aseguró que cuando en el último encuentro, celebrado el 2 de abril de 2025, Díez le planteó la posibilidad de restituir al comandante Rubén Villalba, quien se encuentra imputado por corrupción en la causa que se sigue en la Audiencia Nacional contra Koldo García, antiguo asesor del exministro José Luis Ábalos, y el empresario Víctor de Aldama, se negó y cortó la conversación. Fuentes de su entorno añaden que la directora informó de este último hecho al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y que este aplaudió su decisión de interrumpir esos contactos. No obstante, también señalan que Díez le siguió enviando mensajes de WhatsApp, pero aclaran que ella ya no respondió a los mismos. Tanto Grande-Marlaska como Pedro Sánchez han mostrado públicamente su apoyo a Mercedes González.Dentro de la operación de presión contra la UCO presuntamente orquestada por Díez, los agentes inscriben la apertura en tan solo nueve meses de tres informaciones reservadas (investigaciones internas que pueden desembocar en la apertura de un expediente disciplinario) contra la UCO por supuestas filtraciones a la prensa de datos incluidos en causas que afectaban al Ejecutivo. La primera, de noviembre de 2024, estaba relacionada con la causa del hermano del presidente del Gobierno y la aparición en un documento de la dirección de correo electrónico de Begoña Gómez, esposa de Pedro Sánchez; otra en mayo de 2025, sobre la filtración de unos mensajes de WhatsApp de las causas en las que están implicados el exministro José Luis Ábalos y su exasesor Koldo García; y la última, en septiembre de ese mismo año, tras una noticia publicada en El Mundo sobre supuestas tensiones en la UCO “por la constante intromisión del peón de Marlaska” en referencia al teniente general Manuel Llamas, director adjunto operativo (DAO) de la Guardia Civil y mano derecha de la directora. Esta última fue ordenada directamente por González. Las tres fueron finalmente archivadas.