“Nunca. Jamás”. Fueron las dos palabras más repetidas por Mercedes González, directora de la Guardia Civil, en su comparecencia del martes en la Comisión de Interior del Senado. El tema era sus contactos con Leire Díez, imputada por sus maniobras para atacar a los jueces, los fiscales y la UCO que realizan investigaciones que perjudican al Gobierno. Durante demasiado tiempo ha dejado que fuera creciendo la bola en función de la aparición de informes policiales. El comunicado que difundió la semana pasada no era un prodigio de claridad. Ahora tenía la oportunidad de dejar las cosas más claras.

“No he participado jamás nunca en ninguna trama conspirativa contra la UCO ni contra ninguna unidad de la Guardia Civil”, dijo. Supo de Leire Díez cuando era delegada del Gobierno en Madrid y ella trabajaba en Correos. Solo se intercambiaron algunos mensajes por WhatsApp a cuenta de conflictos laborales en la empresa. Su primer encuentro en persona fue poco después de su nombramiento en la Guardia Civil. Básicamente, Díez se estaba ofreciendo por si había algún puesto para ella, cosa que no se produjo. Tres meses después, hubo otro encuentro —el informe de la UCO habla de tres contactos—, pero ella dice que “no lo recuerda”, pero parece que no descarta que se produjera.