Por las ventanas del edificio de al lado se escapa una cadena de acordes menores que recuerda a los primeros compases de Into My Arms. Más que coincidencia, parece justicia poética. La balada de Nick Cave es un clásico de funeral; lo que está ocurriendo al otro lado de ese umbral pintado de rojo que linda con una escuela de piano –de ahí la música en vivo– es un adiós. Cierra Literanta, una de las librerías que han agitado la cultura de Palma durante el siglo XXI y decenas de lectores acuden a dar el pésame. De paso, curiosean y aligeran un catálogo que se liquida con un 30% de descuento.
Son cientos de libros, decenas de géneros, temáticas y formatos. Economía, metafísica, viajes, arquitectura, ficción, feminismo, historia. Novela, poesía, ensayo, crónica periodística, fotolibros, revistas –Panenka, Líbero– que en estas semanas mundialistas recuerdan que el fútbol también es narrativa. Hay novedades, hay clásicos y hay algunos ejemplares de décadas pasadas. El diseño de las cubiertas de los libros más viejos trasladan al mirón a épocas ya no tan recientes. 2010, por ejemplo. En julio de aquel año, Patti Smith charló con sus seguidores mallorquines mientras les dedicaba Éramos unos niños, donde relató su amistad y su romance con el fotógrafo Robert Mapplethorpe. Tiempos felices que quedaron atrás.









