La declaración de la primera alcaldesa que acude a la comisión de investigación del Congreso pone de manifiesto la inoperancia del Cecopi, el órgano que debía coordinar las decisiones de emergencias durante la dana del 29 de octubre de 2024. Las palabras de la popular María José Catalá, alcaldesa de València, donde se encontraron 17 víctimas mortales, sirvieron para demostrar por enésima vez que la Generalitat Valenciana apenas trasladó información a los municipios, y que éstos hicieron lo que pudieron en base a sus propios medios.
Las pesquisas de los parlamentarios se centraron en dos puntos: por qué el ayuntamiento de la capital, la ciudad más poblada del País Valenciano y la que más medios dispone, no avisó a los vecinos de las pedanías de las inundaciones, y qué información le trasladó la Generalitat Valenciana durante el desarrollo de la emergencia. Dos cuestiones estrechamente relacionadas y con una respuesta común, según la alcaldesa: no se avisó porque no se disponía de información. “¿Cómo podíamos avisar a la población si nadie nos avisó de que venía una riada?”, planteó.
La dirigente valenciana arrojó a los parlamentarios unos datos significativos: el 29 de octubre, en la ciudad no tienen constancia de inundaciones hasta siete minutos antes de que llege el Es Alert; no reciben una actualización de la alerta hidrológica emitida a media mañana y tampoco parecen recibir mayor comunicación desde la Generalitat hacia el municipio. Es la alcaldesa quien llama a la consellera de Emergencias y al secretario autonómico a primera hora de la mañana y es el Ayuntamiento quien contacta con el 112 para conocer la previsión de lluvias a mediodía.








