Los mensajes de la vicepresidenta primera de la Generalitat, Susana Camarero, el día de la dana en un chat de altos cargos revelan detalles inéditos de cómo fue la jornada que dejó 230 muertos en Valencia el 29 de octubre de 2024. Estas son las principales conclusiones del análisis de estas misivas que la dirigente autonómica ha aceptado entregar a la jueza de Catarroja que indaga la desgracia, Nuria Ruiz Tobarra, después de declarar ante ella como testigo. Mazón se desconecta de su equipo desde primera hora. El president dejó de dar órdenes el día de la desgracia en el grupo de WhatsApp de su Gobierno a las 8.53 horas de la mañana. Lo último que escribió pedía a la consejera responsable de la Emergencia, Salomé Pradas, que corrigiera un mensaje en la red social X (antes Twitter). “Tienes una errata en la primera línea”, reclamaba el dirigente. Antes, había animado a los miembros de su Ejecutivo a encarar una jornada frenética. “Vamos a inundar de datos a los medios hoy, ¿vale? Desprende sensación de estar alerta que te cagas”, dijo a las 8.17 horas. Tras esta arenga, el jefe del Consell deja de comunicar con su equipo. Y arranca una jornada en la que participa en tres actos por la mañana, una comida de casi cuatro horas en un céntrico restaurante de Valencia. Y una tarde dedicada a acompañar al aparcamiento a la periodista Maribel Vilaplana, que fuerza al mandatario a llegar al Cecopi, el órgano que coordinó la crisis, tras el envío de la alerta masiva a móviles (20.11 horas), cuando la mayoría de los desaparecidos ya habían muerto. El ‘president’ entró en ‘El Ventorro’ con información de la tragedia. Cuando pasadas las 14.00 del día de la riada, Mazón cruzó la puerta de la casa de comidas para iniciar su almuerzo con Vilaplana, el jefe del Consell ya tenía acceso a información de primera mano sobre la magnitud de la desgracia. En el chat de altos cargos, su equipo le había reportado la dimensión de la riada. Su consejero de Educación, José Antonio Rovira, avisó a las 10.20 horas de la suspensión de clases en 64 colegios (59 de ellos en Valencia, epicentro de la dana). Y Pradas, responsable de la emergencia, detallaba la gravedad de la situación en la comarca de la Ribera Alta. También, cortes en carreteras. A las 13.09, una hora antes de la entrada de Mazón en El Ventorro, la entonces consejera difunde en el grupo la alerta hidrológica en el barranco del Poyo —la rambla que desató la desgracia— y en el río Magro. Pradas menciona por primera vez a esa hora el riesgo en municipios como Paiporta (28.136 habitantes) o Catarroja (30.612), donde la desgracia dejó 55 y 25 muertos, respectivamente. Silencio durante el desbordamiento del Poyo. La frenética actividad de los miembros del Consell de Mazón durante la mañana del temporal contrasta con el parón de sus mensajes durante lo peor de la crisis: el desbordamiento del barranco que originó la desgracia. El grupo de WhatsApp dejó de registrar notificaciones entre las 15.29 y las 18.30 horas. Desde las 16.40, decenas de personas llaman al 112, la centralita de emergencias de la Generalitat, para reportar inundaciones tras la ruptura de esta rambla en su nacimiento, en las poblaciones de Chiva (17.245 habitantes) o Cheste (9.022). Sin rastro del Es Alert. Los mensajes de la cúpula de la Generalitat no recogen la decisión más relevante de la jornada y que centra las pesquisas de la jueza de Catarroja: el envío de la alerta masiva a móviles que, según la magistrada, si se hubiera mandado antes, se habrían salvado vidas. Previamente a la notificación, que se coló en los teléfonos a las 20.11 horas, la última misiva del grupo es la del entonces responsable de Infraestructuras, Vicente Martínez Mus, que reporta incidencias en la empresa pública Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV). Ante todo, tranquilidad y calma. Pese a que organismos como la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) habían advertido de la dana de 2024 con cinco días de antelación, Mazón pidió a su cúpula que transmitiera a la población que todo estaba controlado. “A la gente, calma, que es lo importante”, escribió a las 8.18 horas, antes de arrancar el pleno del Consell, el equivalente autonómico al Consejo de Ministros. El caos de la noche y “campañita” de la izquierda. La actividad del Gobierno de Mazón se dispara tras el envío del Es Alert, a las 20.11 horas, cuando la situación ya es irreversible. La vicepresidenta Camarero, responsable del área social, señala que “tiene las residencias de mayores inundadas” [murieron 37 ancianos conectados a la teleasistencia]. El consejero de Infraestructuras informa a las 20.37 que hay 30 personas aisladas en la sede de FGV. El encargado de Sanidad, Marciano Gómez, avisa de aislamientos en los hospitales de Alzira y Requena. Y el conseller de Educación, José Antonio Rovira, expone una queja a las 21.11 horas: “La izquierda ya ha empezado su campañita”.