En una era plenamente digital, las pantallas se han convertido en parte integral de la vida diaria, tanto de adultos como de niños. Si bien la tecnología ofrece numerosos beneficios, un mal uso —o excesivo—, conlleva problemas, especialmente en los niños más pequeños, durante sus años de desarrollo.
Los tres primeros años de vida son de suma importancia para el desarrollo de la comunicación y el lenguaje. Este periodo es crucial para el aprendizaje de idiomas y, si se prolonga más de lo previsto, la adquisición del lenguaje puede retrasarse con respecto a su desarrollo normal. Tanto es así que, de acuerdo con este estudio, los niños que empiezan a ver la televisión antes de los 12 meses y la ven más de dos horas diarias tienen seis veces más probabilidades de presentar retrasos en el lenguaje.
Los primeros meses, claves para el desarrollo de habilidades como el lenguaje
“Desde los tres y cuatro meses los bebés muestran interés por las personas y los estímulos que les rodean: buscan la mirada de sus cuidadores, reaccionan a voces familiares, observan expresiones faciales y empiezan a participar en pequeños intercambios comunicativos que serán la base del lenguaje posterior”, nos explica la logopeda Ainhoa Parra, del equipo de Logopedia Parra.












