El uso diario de dispositivos electrónicos puede dificultar que los pequeños entre 12 y 36 meses aprendan a hablar correctamente por la falta de comunicación e interacción con las personas cara a cara
La llegada y, sobre todo, la implantación de las pantallas en los hogares con niños en el día a día ha supuesto un cambio en cuanto a cómo los pequeños interactúan con otras personas y, en consecuencia, cómo es su desarrollo del lenguaje. Al poder llegar a pasar varias horas delante de las pantallas, ya sean móviles o televisiones, el desarrollo del aprendizaje nativo se puede mermar y no evolucionar de manera ópt...
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ima. “El hecho de tenerlas hace que el menor esté separado de sus cuidadores. Esto puede afectar a toda la parte de protoconversaciones —interacciones preverbales— que se tienen que desarrollar, como la atención conjunta o la reciprocidad entre el bebé y el cuidador”, expone Jenifer Andreu, psicóloga sanitaria.
Los cambios en los hábitos de vida de las personas derivados de la pandemia también pueden haber afectado a que el desarrollo del lenguaje en los niños haya disminuido. “De unos años para acá ha habido un incremento en casos de niños con inmadurez o alteración en los trastornos del sonido del habla. Creo que como tenemos menos tiempo para pasar con ellos, todo el estrés se traduce en alteraciones del lenguaje”, alerta Zayda Castro, directora clínica del centro de logopedia Senza, en Madrid.






